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Su estómago creció un poco en un par de semanas. Sin embargo aún podía llevar la misma ropa de antes. Yibo le traía de todo cada vez que salía del país... Sin embargo, el quería ir.
Se cubrió lo suficiente como para que su apariencia no fuera evidente... Un gorro, un tapabocas...
Además su principal acechador estaba muerto.
Quería salir al centro comercial de Chongquing teniendo en cuenta que habían pasado tantos meses y todo estaba tranquilo. Yixing mantuvo el historial criminal de su jefe totalmente limpio... Así que Zhan tomó las llaves del auto que había estado conduciendo dentro de la mansión y muy despacio llego al centro comercial.
El siendo de las afueras y con presupuesto tan limitado. Solo había visto esos lugares en televisión. Tenía una tarjeta dorada para comprar lo que quisiera...
No lo podía creer.
Sin embargo en su cabeza no estaba malgastar hasta que vio la vitrina en la tienda de bebés...
El quería llevarlo todo.
Todo lo que seguramente el nunca soñó tener cuando niño.
Su vista estaba enfocada en las pequeñas prendas de color amarillo. Si, aún no sabía si era niño o niña... Así que...
Sin embargo, de nuevo el... Tuvo repentinamente esa sensación de antes. El se sintió observado... Sintió que alguien seguía sus movimientos, pero el estaba tan emocionado que solo podía reír mientras iba escogiendo lo que quería llevar para su bebé...
Darren estaba muerto, así que no tenía nada que temer... Nunca más tendría que esconderse. ¿Verdad?
Zhan tomó un par de zapatitos. La vendedora lo miró con sospecha... — Son tejidos a mano, así que son más caros que los demás.
Aunque el pelinegro no se fijaba en eso, se disgusto un poco. — Yo no le estoy preguntando el precio. Quiero estos para mi bebé. — El mostró su tarjeta y la chica agachó la cabeza. Era raro ver un doncel con poder adquisitivo así. Siempre venían los esposos a pagar... Controlandolo todo.
— Para 0 meses. O mejor... Para todos los meses. —
La chica abrió la boca de par en par.
Estando cerca de la vitrina tuvo la sensación de ver una silueta detrás de el afuera... No se apresuró, pero al girarse no vio a nadie.
Sin embargo... El podía jurar que alguien estaba siguiéndolo. Empezó a tensarse un poco... Le había dicho a Yibo que iría solo. Que no quería nadie a su alrededor... Y según el, el castaño había aceptado sin rechistar. Al menos eso creía el... Por lo que empezó a ver ropa sin mirar tratando de descubrir quien estaba siguiendo sus pasos.
Si es que lo estaban siguiendo o solo era su paranoia... El miedo que Yibo había sembrado diciendo que no era bueno que anduviera solo.
Se trató de convencer que era así.
— ¿Cuánto es?
Finalmente se canso de mirar sin dejar amedrentarse.