Desde siempre el ser humano
arrastra sus resabios de dolor y amargura,
siendo esclavo impenitente
de la ambición y el amor al dinero.
Ambiciosos amantes de la riqueza
que se denigran en actos que degeneran
la grandeza y virtud del espíritu.
El dinero transtornó sus emociones
corrompiendo su integridad e inocencia.
La ambición y el amor al dinero
es de índole exclusivamente material
y arrastra a la humanidad
hacia su propia destrucción.
