capitulo 27

265 13 0
                                        

"¿Me das el permiso de vestirte?"


Despierto por las voces de varias personas, intento recuperar mi vista, la cual poco a poco se vuelve clara, miro a mi alrededor, dándome cuánta que estaba rodeada de personas, hasta que mi vista se clava en el, en Aidan, aquella persona que odio tanto, quien es el culpable de lo que estaba pasando.

A su lado está. Timothée, quien me muestra una pequeña sonrisa, y ahí entendí todo, estaban por salvarme de este lugar y personas.

– Dámela – pide Aidan con una voz de autoridad

– Dame mi dinero – habla Roth con la misma voz, estos se fusilaban con la mirada, a mí no me importaba el resto yo solo quería irme a casa.

–¿ Cómo se que no me harás alguna tipo de trampa y no me la entregaras? –   Timothée  se hace notar más y se hacerca – Yo dejo el dinero a tus pies pero primera dame a la chica.

Pude notar como Roth desconfiaba de la palabra, voltea a verme y asiente.
Siento contacto en mis manos de forma brusca, estaban desatando aquellas cuerdas que te tanto me lastiman.
En cuanto salí liberada, no puede dudar en salir corriendo a los brazos de Timothée, quien me abraza y por fin siento esa protección que quería sentir desde hace mucho.

– Ya estás a salvo, vamos al auto – yo no quería quitarme de su agarre, lo apreté más y empezamos a caminar hacía el auto con mucha rapidez.

Al atrás mío venía Aidan con velocidad y encendió el auto en un abrir y cerrar de ojos, algo estaba pasando y se que no era nada bueno.

– Es hora – el auto empezó a avanzar con toda velocidad a lo que yo me asustaba, por ciertas razones, si un auto va a demasiada velocidad y yo voy en el me causa pánico.

Timothée me abraza y me estruja hacía su cuerpo, el sabía el como me sentía, yo a como pasaban los segundos sentía que era más y más velocidad.

– ¡Baja la maldita velocidad! – a este punto estaba entrando en pánico y por mi mente pasaba todo lo que nos podría ocurrir por está velocidad.

– ¡Ahora no t/n! – Grita aidan y aumenta la velocidad, ya no me gustaba, empezó a llover y era muy poco visible la carretera, aún seguíamos en el bosque, ya que nada de luz había, solo las luces del auto que alumbraban la oscura y húmeda carretera, la cual no me gustaba el como se miraba.

– ¿Que está pasando? – pregunté con mis voz cortada y mi pecho acelerado.

Timothée responde – No pudimos obtener la cifra completa que nos pidieron, eso no es ni la mitad, el echo es de que si se enteraron ya, puede ser que en este momento nos estén persiguiendo – Preocupado voltea a ver atrás a cada segundo...

– Oh mierda – exclamó Timothée, toma haciento y se coloca el cinturón – Bien Gallagher, tendrás que aumentar, están detrás de nosotros – Aidan aumentaba la velocidad, las cosas empeoraba, las gotas de agua empezaron a chocar con el vidrio del auto, los parabrisas hacían su trabajo pero....

No era suficiente, la lluvia era demasiado fuerte, curvas y curvas, y ellos seguían detrás de nosotros.

– Ponte el cinturón – Mando Aidan, a lo que yo sin dudar hice caso, temia por mi vida, apenas salí de una y ya entro en otra.

Apretaba con fuerza la mano de  Timothée a lo cual el solo me daba una sonrisa nerviosa, el temía de que algo me pasará, de un momento a otro Aidan freno de golpe, dónde nos dejó ver aquel río que atravesaba la calle, lo cual nos bloqueaba el paso.

– No hay salida .

– Aidan, reversea ya – demandó, a lo que el hizo caso, metros atrás estaba un camino de tierra y piedras, a lo que Aidan no dudo en tomar ese camino, era estrecho y muy oscuro.

PADRE SOLTERODonde viven las historias. Descúbrelo ahora