Para Billy escuchar el sonido del motor de la camioneta en la que viajaban era algo estresante, no dudó, buscó y tomó la mano de Seng y la sostuvo fuertemente, el sonido de las aves lo relajaba un poco, el camino incierto lo tenía con los nervios de punta.
Seng sin embargo, se mantenía en calma, sabía que esa aún no era su tormenta. Por su mente pasaban muchos pensamientos justificados sobre su futuro en la familia Patchanon. ¿Cómo sería la reacción de Billy al verlo por primera vez? Quizás lo repudiaría por su aspecto físico poco agraciado y flacuchento o quizás se lamentaría por haber pasado tanto tiempo con alguien como el.
También se imaginaba su cara. Su hermosa cara mirándolo con desprecio al saber que enfermedad es incurable y debido a eso nunca puede hacer nada. Si su enfermedad tuviera cura tal vez todo sería diferente.
¿Que pensaba el señor Billy sobre el en realidad? El amor no siempre era la respuesta. Seng si amaba a Billy pero no se atrevía a decirlo en voz alta. Temía que la mujer lo alejara de él por tener esos sentimientos. Todo esto que tenía en la cabeza se vio interrumpido por la mano de Billy que se aferraba a la suya, se limitó a recargar a su amigo en su hombro para hacer que se calmara. Todo esto fue visto por la madre del invidente, no era de su total agrado. Solo podía ver como se dormían poco a poco con el arrullo del viento.
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¿Que es lo que hará Billy cuando vea por primera vez? Los árboles, las aves, todos los animales, todo lo que antes no tenía más que la forma en que Seng le explicaba. Ahora los vería, vería la luz que se le había negado por 18 años. Seng, su Seng, ahora vería sus ojos ¿Como son en verdad? Conocía su voz, y ya sentía que no era suficiente. Incluso se prometió que si veía por primera vez le pediría que saliera con él y se quedara con él para siempre. Lo sentía por su madre, pero eso era importante para él.
Llegaron al nuevo lugar no tan grande como la casa del campo pero si se veía que era espaciosa, dos pisos llenos de lujos y comodidades dignos de la familia Patchanon.
Nanon incluso viajo con su madre para intentar su primer examen de admisión a la preparatoria abierta de Londres y dar el salto a la universidad para estudiar medicina y poder cumplir su sueño. Seng lo apoyó y prometió seguir en contacto.
Una vez entrado a la casa la mujer tomo a Seng del brazo y lo apretó fuertemente. Aquí venia la primer amenaza
-no olvides cuál es tu lugar, solo estás aquí para cuidar de mi hijo ¿Entendiste?- le recordó
-yo...- antes de que Seng dijera algo, Billy interrumpió a su madre, había escuchado sus palabras y tenía que ayudarlo
-su lugar es a mi lado, incluso si mis ojos tuvieran luz, Seng estaría a mi lado siempre, no insistas en tratar de humillarlo, déjalo en Paz.- Declaró y pidió a Seng que lo llevara a algún lugar de descanso.
-pero hijo, el sólo...- quiso atacar de nuevo pero su hijo se lo impidió. Ya no quería que le controlara su vida. Ya no más.
****
Luego de que terminaron sus deberes y de instalarse correctamente los chicos se sentaron en el suelo en completo silencio cerca del sofá.
-Seng- Billy rompió el silencio -¿Puedes describirme la casa?-
Seng hizo caso y comenzó a describir el lugar.
-la casa es más pequeña que la casa de campo, aunque si es grande, tiene tres habitaciones y un estudio el patio y la terraza son hermosos, todos los muebles son de caoba y los colchones son muy cómodos, hay cuadros de la familia y en la mayoría está tu cara con los ojos cerrados,
-cerrados y abiertos es lo mismo, igual no veo- se burló Billy
-no digas eso- Compadeció Seng
-¿te gusta este lugar?- la curiosidad de Billy no conocía límites
-es muy grande para mí pero si te llegara a gustar para mí está bien-
-yo seré feliz si tú te quedas a mi lado - Billy confesó de esa manera sus sentimientos, el menor pareció entender y se recostó en el hombro del invidente se sonrió y se sintió feliz pero al mismo tiempo sus inseguridades lo tomaron por sorpresa, una lágrima salió de él y terminó en el cuerpo de Billy. Este lo sintió y preguntó
-¿Estas llorando?- el invidente buscó a tientas la mejilla de Seng y secó su lágrima provocando que el menor se pusiera nervioso y se quitara del hombro de Billy. Este último volvió a moverlo
-¿puedo preguntarte algo?- Billy parpadeó. Era notorio que quería preguntar algo vergonzoso porque siempre hacia eso
-ya lo estás haciendo - Seng se burló
-¿Cómo es un beso?-
-siempre haces preguntas raras- la respuesta tímida del menor robo una sonrisa de Billy
Afortunadamente Seng sabía leer Braille así que busco en el gran diccionario la palabra y se la dejo a Billy para que lo leyera por si mismo.
-Seng, acércate a mi- el menor se acercó nervioso, aún si no lo hacía el mayor lo buscaría y no quería hacerlo enojar.
De repente Billy tocó con sus dedos los labios de Seng -ayúdame quieres- El menor obedeció y acercó más su cara a la de Billy, este último, consiguió darle un beso. Con su tacto más desarrollado se dió cuenta de que no era suficiente y quería más.
En cambio Seng sabía en su corazón que una vez Billy abriera sus ojos todo cambiaría.
Algo dentro de él se lo decía
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Los Ojos Del Amor
Teen FictionCuando el amor no siempre es como lo pintan. Cuando das todo por alguien que literal no lo ve. Cuando no siempre puedes tener un final de cuento de hadas. "Me hizo un favor, le di las gracias"