Capitulo 8

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Narrador.

Kiba salió del edificio rápidamente, sus pasos firmes y rápidos, reflejando la frustración que bullía en su interior. Su rostro, tenso y marcado por la rabia contenida, dejaba claro que no podía esperar más. Detrás de él, Hinata seguía con paso tranquilo pero firme, mientras que Shino permanecía cerca, su presencia silenciosa pero constante.

—Kiba... no creo que sea buena idea involucrar a los demás en esto —dijo Hinata en voz baja, casi como si temiera que las palabras pudieran romper algo, mientras trataba de mantenerse al ritmo de su paso acelerado.

Kiba no se detuvo ni un segundo. Su mirada fija al frente, reflejaba una determinación fría, casi hiriente.

—Tienen que saberlo, Hinata. No puedo quedarme callado. No voy a esconder la verdad, especialmente después de todo lo que hemos pasado —respondió con una mezcla de frustración y rabia apenas contenida.

Shino, caminando a su lado, metió las manos en los bolsillos con calma. Su voz, siempre serena, cortó la tensión del aire.

—¿Y qué exactamente esperas lograr, Kiba? —preguntó, sin prisa, observando la reacción de su amigo.

Kiba se detuvo en seco, girándose hacia ellos con los ojos ardiendo. Su tono ahora era más firme, como si la presión dentro de él finalmente hubiera estallado.

—¿Qué planeo lograr? —repitió, como si fuera una pregunta absurda—. ¡Que todos estemos en la misma página! ¡Que sepan lo que realmente está pasando! Esto no es solo algo personal, es algo que nos involucra a todos los que estuvimos en esa misión. No podemos seguir fingiendo que todo está bien.

Hinata vaciló por un momento, como si las palabras estuvieran a punto de salir, pero finalmente decidió callar, atrapada entre la duda y el respeto por el silencio. A su lado, Shino ajustó sus lentes con calma, su rostro impasible, como si nada pudiera perturbar la serenidad que siempre mostraba.

El primero en la lista de Kiba era Shikamaru. Llegaron a su casa unos minutos después, y sin dudarlo, Kiba golpeó la puerta con fuerza. Mientras esperaban, Hinata y Shino intercambiaron una mirada cargada de preocupación, ambos conscientes de que la situación que estaban a punto de enfrentar no iba a ser sencilla.

Al cabo de un rato, la puerta se abrió lentamente, revelando a Shikamaru, quien lucía visiblemente molesto. Su cabello desordenado y las marcas de cansancio en su rostro indicaban que probablemente acababa de despertar. Con un gesto de fastidio, se frotó los ojos y los miró con desdén.

—¿Qué pasa? —preguntó con voz rasposa, su tono lleno de irritación.

—Sasuke —respondió Kiba sin rodeos, su mirada fija en el rostro de Shikamaru—. Necesito que vengas conmigo.

Shikamaru dejó escapar un largo suspiro, como si el solo mencionar el nombre de Sasuke fuera suficiente para agotar toda su paciencia.

—¿Es en serio? ¿Por qué ahora? —murmuró, rascándose la cabeza mientras lo miraba con evidente molestia.

—Porque esto no puede esperar —respondió Kiba, cruzando los brazos con determinación—. Es importante, Shikamaru. No es algo de lo que se pueda hablar con los demás por separado.

Shikamaru lo observó en silencio, sus ojos evaluando a Kiba, la situación, y el peso de sus palabras. Después de un momento, dejó caer los hombros en señal de rendición.

—Está bien, dame un minuto —dijo con tono resignado antes de desaparecer dentro de la casa.

Unos momentos después, apareció nuevamente, ahora con una chaqueta ligera puesta. Caminó hacia ellos con la misma expresión de fastidio, pero esta vez algo más serio, como si el asunto realmente estuviera comenzando a tomar forma.

Enamorado de la dobe.Donde viven las historias. Descúbrelo ahora