Después de una larga misión, la vieja nos pidió que nos retiráramos; al parecer tenía que discutir algo importante con Sasuke. Era lógico, lo entendía... pero eso no quitaba lo frustrante que era. Yo quería pasar tiempo con él, aunque fuera solo un momento. No sé en qué punto estamos exactamente; para mí, somos más que amigos, pero todavía no nos atrevemos a cruzar esa línea que nos separa de ser algo más. Quería esa oportunidad, ese instante a solas, para hablar, para mirarlo directamente y, de una vez por todas, poner en claro qué significamos el uno para el otro. Pero claro, parece que hasta eso se me niega.
A pesar de todo, no podía contener la felicidad que me invadía al saber que había regresado. La aldea, bañada por la suave luz de la luna, parecía un escenario sacado de un sueño. Las sombras danzaban entre los edificios, pero en lugar de sentir inquietud, había algo profundamente reconfortante en la quietud de la noche. Cada rincón brillaba con una magia especial, como si el mundo estuviera conspirando para que este momento se sintiera único. Mis pasos eran lentos, como si mi corazón quisiera disfrutar cada segundo, cada destello plateado que adornaba las calles. Y aunque sabía que todavía quedaban cosas por resolver entre nosotros, no podía evitar sonreír. Esta noche, bajo esta luz, todo parecía posible.
Mi plan era sencillo: llegar a mi departamento, quitarme el cansancio de encima y dormir como si no hubiera un mañana. Sin embargo, la vida, siempre impredecible, tenía otros planes para mí. Al abrir la puerta de mi casa, todo estaba en su lugar, como siempre. El mismo orden que me daba una sensación de paz, de familiaridad. Todo parecía tranquilo... hasta que algo llamó mi atención.
Un destello rojo y blanco, un color que conocía demasiado bien, llamó mi mirada. En un principio, mi corazón dio un brinco de emoción. Pensé que, finalmente, el sabio pervertido había decidido visitarme, quizás para darme algún tipo de información o simplemente para hacer su aparición característica. Con una sonrisa, me giré para verlo, imaginando su rostro familiar, esa sonrisa burlona que solía tener.
Pero cuando lo vi, todo mi ser se detuvo. Un escalofrío recorrió mi cuerpo y la sonrisa que había comenzado a formar se congeló. Allí estaba, su figura inconfundible, pero algo no encajaba. Su cuerpo estaba atravesado por tubos, como si algo o alguien hubiera jugado con él de manera grotesca. Un brazo, que solía ser tan fuerte, ahora estaba completamente mutilado. La sangre, que antes fluía con vitalidad, ya estaba coagulada, formando charcos oscuros y espesos sobre el suelo.
La escena, brutal y fría, me cortó la respiración. El sabio pervertido, quien solía ser una presencia constante y molesta, ahora se veía irreconocible. El aire pesado, denso, pareció absorber toda la felicidad que había tenido antes. La tranquilidad que había sentido al llegar a casa se disolvió como el rocío al sol, dejando solo un vacío en mi pecho y un nudo en mi garganta. Todo lo que había imaginado en los últimos minutos desapareció en un segundo, reemplazado por una sensación fría y amarga que se instaló en lo más profundo de mí.
—¡Sabio pervertido! —grité con el alma retumbando en mi garganta, al ver la imagen frente a mí.
Corrí hacia él sin pensarlo, mi cuerpo en shock, pero mis manos se movían por puro instinto. La escena era caótica, una mancha de sangre teñía el suelo, esparcida por todo su alrededor. El hombre que había sido mi maestro, mi amigo, estaba allí, y no podía creer lo que mis ojos estaban viendo. Él, que siempre había estado lleno de vida, ahora yacía entre la oscuridad de la noche, su cuerpo roto, su respiración agónica.
Con desesperación me agaché junto a él, tocando la fría y pegajosa sangre que cubría el suelo. Con su última fuerza, me miró, y su voz, más rasposa que nunca, resonó débilmente en el aire, casi inaudible.
—No los agarres... —dijo, y apenas pude escuchar. La herida de su garganta parecía dificultarle hasta el hablar. Su aliento entrecortado me atravesaba, pero aún en su sufrimiento, sus palabras eran claras. —Tienen una conexión con el enemigo... usa algo para evitar tocarlos...
ESTÁS LEYENDO
Enamorado de la dobe.
FanfictionSecuela de "Enamorándose de la dobe". Sasuke se aventura en una nueva historia y tendrá que afrontar varios retos que se le presentan, incluyendo una gran guerra la cual va a tener que ganar con su equipo.
