CAPÍTULO 5

2K 118 16
                                        

Rachel:

Después de decir aquellas palabras volví a caer, sentí como me trasladaban a una habitación y al rato como curaban mis heridas.

Al acabar de curarlas me dejaron sola.

Siento la puerta abrirse y pasos acercarse. Alguien se acerca a mi oído y...

-Un día, un día te doy de vida- susurró Brandon en mi oído- podría matarte ahora pero Isabel también quiere disfrutar del espectáculo

No dije nada y él se fue.

Consigo dormir un par de horas y al despertar una sirvienta entra y me da de comer ya que me resulta casi imposible moverme.

Cuando termino, la sirvienta se retira y entra Antoni.

- ¿Principessa cómo te encuentras?

- Me duele todo y no puedo moverme- exagero un poquito haciéndome la víctima.

- A lo mejor si te comportaras y me complacieras podría aliviar ese dolor

- No quiero más HACOC

- No me refiero a eso, me refiero a una medicina que te haga curar antes, pero quiero algo a cambio.

- ¿Qué te parece que te deje probar mis labios e intento estar menos a la defensiva?- le propongo

- Por ahora me vale pero cada día quiero más de ti.

- Y lo tendrás, siempre que no me lastimes.

- Entonces es un trato- Me tiende su mano

- A mí me gusta cerrar los tratos de otra manera- Me acerco a su rostro, rozo nuestros labios y es el quién se lanza, dándome a probar un beso que sabe a veneno pero con elegancia, como él.

No suelta mi boca hasta que debe hacerlo para poder respirar. Se aleja, me observa e intento mostrar el menos asco posible, vuelve a acercarse pero esta vez es un casto beso lo que me da.

- Espera un momento mi dama

Sale de la habitación y a los minutos vuelve a entrar con una jeringa en su mano. No me muestro a la defensiva pero si temerosa.

- Tenemos un trato

- Y voy a cumplirlo- No pongo resistencia cuando se acerca para inyectarme.

- Dentro de una hora deberías de estar casi en perfectas condiciones- Me dice

- Gracias - Como si se las mereciera, pienso en mi mente.

- Descansa, dentro de poco es la hora del almuerzo- Me vuelve a besar y se marcha de la habitación.

Espero, escuchando sus pasos alejarse y cuando no lo oigo voy todo lo rápido que puedo al baño.

Me lavo los dientes y me enjuago la boca tantas veces que la menta de la pasta ya escuece.

Joder qué asco, pero era necesario. No quiero que me vuelvan a torturar y necesito tenerlo cerca si no quiero que su hermano me mate.

A la hora, tal y como me dijo ya me encontraba bastante mejor. Me dirijo al vestidor y me arreglo para el almuerzo.

Una sirvienta viene para guiarme donde se encuentran los demás.

Me siento en la mesa donde se encuentran los hermanos italianos, los hermanos rusos, Isabel y el padrino de Antoni (Angelo).

De tantos que son los únicos que me ponen buena cara son Antoni y el padrino. Por Dios si tampoco he hecho tanto solo un par de golpes a Isabel y el corte a Danika. Todavía no han visto nada.

Fanfic LasciviaDonde viven las historias. Descúbrelo ahora