Despierto debido a la luz que entra en la habitación.
Miro a mi lado y me encuentro sola en la cama; pero oigo ruido en el baño.
Antoni sale de él ya en traje.
- Buenos días, principessa. Recuerda que hoy te presentaré como mi prometida. Vendrán dentro de poco para arreglarte.- Me avisa.
- Buenos días. Está bien, pero antes de arreglarme ¿podrías enviar a alguien que me traiga un zumo o algo para desayunar?- Si tengo suerte espero que sea Firoella y me dará la pastilla anticonceptiva.
- Por supuesto.- Se acerca a besarme y no me queda más remedio que seguirle el puto beso.
Se marcha y a los 20 minutos tocan a la puerta.
- Adelante- Entra Fiorella con una bandeja que supongo lleva el desayuno.
- Buenos días- Me saluda sonriente.
- Buenos días. ¿Has podido conseguir la pastilla?- Pregunto con desespero.
- Si- Me pasa dos pastillas y no me lo pienso a la hora de tragarme las dos.
- Muchas gracias. Por cierto, ya tengo un plan para escapar de aquí. Creo que lo haré dentro de una semana aproximadamente. Necesitaré tu ayuda. Y si me pudieras conseguir una navaja para hoy, te lo agradecería.
- Cuente con mi ayuda para escapar, en cuanto a la navaja, haré todo lo que pueda para conseguirla.
- Muchas gracias. No podría salir de aquí sin tu ayuda.
- No tiene nada que agradecer. Luego vendré para ayudarla a vestirse y peinarse.
Se marcha y voy al baño para meterme en la ducha.
Después de ducharme, salgo envuelta en una toalla y me acerco a la cama donde han puesto un vestido, supongo que lo hicieron mientras me duchaba.
Lo observo detalladamente, cuando siento una presencia detrás de mí. No me da tiempo a reaccionar cuando ya tengo una aguja clavada en mi cuello siendo inyectada.
Reacciono empujando a quien sea que tengo detrás; pero es demasiado tarde. El HACOC empieza a hacer estragos en mi interior.
- Hija de puta. ¿Cómo te atreves a matar a mi hermano?- Me habla Alejandro Mascherano – A ver si eres capaz de sobrevivir a una triple dosis de HACOC.
- Voy a sobrevivir y lo vas a lamentar. Aprovecha los días que te queden de tu miserable vida porque a la más mínima posibilidad de matarte, lo hago.
- Ja, nadie sobrevive con la dosis que te he metido.
- Yo no soy cualquiera y lo sabes. Ahora vete, protégete, mantente pegado a tus guardias, estate alerta día y noche porque juro que yo a ti te mato.
- Eso ya lo veremos. – Dice y se marcha
Me tiro al suelo, haciéndome un ovillo, lágrimas ruedan por mi rostro, el dolor es insoportable...
- Ohhh se me olvidaba- Vuelve a entrar el muy hijo de puta.- Haber, una foto para tu coronel.
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