𝓬𝓪𝓹í𝓽𝓾𝓵𝓸 4.

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tener una clase de música era todo lo que anhelaba, aunque sabía que no sería fácil.

aunque el estrés estaba ganandome, recordé el porqué tenía tantas ganas de estudiar música, quería hacer mis propias melodías para expresar todo lo que sentía.

¿ese era el verdadero motivo?

aunque trataba de concentrarme en lo que decía la instructora de música no entendía nada en ese momento.

me enfoque y me propuse ser la mejor en la guitarra eléctrica en ese lugar.

el día fue realmente agotador y eso que todavía no termina- pensé

guarde mi instrumento en la bodega y fui a mi habitación.

me sentía inútil por no lograr entender nada de la clase, me sentí insuficiente para lo que creí que me gustaba.

¿realmente me apasionaba?
esa pregunta resonaba en mi cabeza

necesitaba animarme en ese momento.

trate de abrir mi puerta pero estaba cerrada con seguro por fuera por seguridad mía

no había forma de salir de aquel cuarto.

después de un buen rato el timbre por fin sonó.

salí rápido de mi habitación y mientras estaba dirigiendome hacia el patio nuevamente sentí una mano en mi hombro.

rápidamente me altere ya que no sabía quien era
voltee rápidamente y vi a Amaya.

-necesito que me acompañes a mi oficina ___- dijo con una sonrisa

-... claro, no hay problema- dije asintiendo

-al llegar a la oficina-

-sabes por qué estas aquí ___?- pregunto

-honestamente no, no se para que me trajo a su oficina-

-rió un poco- no __, no me refiero a mi oficina, me refiero a este centro psiquiátrico- dijo finalmente

-ah, eso -desvíe la mirada rápidamente- estoy aquí por... las drogas.

___ tu no deberías de estar acá - tomo mi mentón e hizo que tuviéramos contacto visual- eres apenas un adolescente que debería de estar viviendo su vida. - finalizó

baje la mirada ante sus palabras, ella tenía razón y yo lo sabía. yo tenía que estar viviendo una vida como una adolescente normal

-___ eres una mujer muy inteligente, y me duele ver como esa inteligencia se desperdicia en este lugar- tomo unos papeles y los empezó a ordenar - ¿sabes que tipo de personas están en este centro?

-negué-

-hay de todo tipo de personas, hasta homicidas, esquizofrenicos, gente con demencia, bipolares, - ¿crees que mereces estar aquí?- preguntó

no dije nada

- cuando vi tu expediente se me hizo algo absurdo que te enviaran a un lugar como este- siguió hablando

- preguntaras ¿para que estoy diciéndote todo esto? nuestro centro tiene un programa para que cuando chicos de tu edad lleguen a lugares como estos tengan derecho a la educación- se sentó enfrente de mi

- cada director de un centro psiquiátrico tiene que elegir a un grupo de pacientes, a los cuales vean posibles de continuar con su vida sin necesidad de ser medicados-

-___ a lo que quiero llegar con esto es.. ¿deseas tener una educación en la escuela de hawkings?-  finalizó

en este momento mi cabeza no procesaba todo lo que me había dicho.
no sabía relacionarme con las personas y el temor empezó a inundar todo mi cuerpo.
claro que quería ir a la escuela! desde que era pequeña lo único que soñaba era estudiar cuando fuese más grande.
aún así no me séntia capaz
sentí que no merecía esto.

-piénsalo ___- dio unas palmadas a mi cabeza y me espero en la puerta de su oficina

quede ahí, quieta, sin decir una palabra

Amaya se acerco a mi y me tomo de los hombros.

-____ se que estas pensando que no mereces esta oportunidad-

ella como lo sab-?

-pero tu mereces esto y más, deja de pensarlo tanto y acepta la propuesta, es por tu bien- acarició mi cara con una de sus manos

su tacto era tan cálido, me sentía tan cómoda, se sentía como.....

una madre, la figura materna que jamás tuve.

-a-acepto la propuesta, muchas gracias por esta oportunidad señorita Amaya-

-Siii- exclamó abrazándome

apenas y la conozco, no entiendo porque es tan cariñosa y comprensiva conmigo.

recibí el abrazo

salimos de ahí y volví a mi habitación, había pasado el tiempo libre en su oficina.

me encontraba tan emocionada.

tire mis almohadas y empecé a gritar de la emoción.
(claramente no tan fuerte si no los guardias venían por mi)

-ESTO DEFINITIVAMENTE LO TIENE QUE SABER MI HERMANA - exclamé para mí misma.

tomé un lápiz y un papel y comencé a hacer la carta

𝓉𝒽𝒶𝓉 𝒷𝑜𝓎Donde viven las historias. Descúbrelo ahora