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; PILOTO.
Acto Uno: EPISODIO 1.

—Auch, auch, mamá, mi pelo —me queje tocándome mi cabeza, pero rápidamente siento una palmada en mi mano—

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—Auch, auch, mamá, mi pelo —me queje tocándome mi cabeza, pero rápidamente siento una palmada en mi mano—. ¡Mamá!

—Quieta. No es mi culpa que no te hayas cepillado el pelo antes de dormir —me regañó, peinándolo aún más.

—Puedo hacerlo sola —dije, parándome de la silla.

—No, si no lo hago yo, no lo haces —me miró con las cejas hundidas.

—Que, sí. Ahora puedo hacerlo yo —le tendí mi mano para que me pasara el cepillo.

Ella bufó.

—Ahora, que te he peinado yo, Maren.

La miré mal sin que ella lo notará.

—Ahora ve a tomar desayuno o te le hará tarde —me hizo un movimiento con las manos.

—Bien —camine a zancadas hacia el comedor, me senté en mi lugar de la mesa de madera que estaba servida con un baso de leche y tostadas.

Nuestro hogar no era ni tan grande ni tan pequeño lo normal para dos adultos y una niña, no era de dos pisos, pero cada uno tenía su habitación, la casa tenía lo siguiente: Dos habitaciones tamaño mediano, un baño, el comedor, la cociná, una sala y por último una bóveda y garaje.

De una sola vez agarré la tostada y la empece a comer.

—No es una carrera de caballos, Maren —me regañó, mamá. Echando un paquete de galletas y un jugo a mi mochila que estaba en un lado del sillón.

Tome un sorbo de leche.

—Están ricas —le dije, ella sonrió.

—Puedo verlo.

—¿Y papá? — pregunté, sacando una servilleta para limpiarme.

—En la estación de policía, tuvo que ir temprano —me informo, tomando asiento al frente mío.

—¿Paso algo malo?

—No lo sé, cariño. Pero lo dudo.

Asentí, tenía razón, muy pocas veces sucedía algo en el pueblo, siempre eran mujeres discutiendo por quien se llevaba lo último de la tienda.

Mi madre miró el reloj de su muñeca.

—diez minutos para las ocho ya es hora de irnos —informo.

Tome el último sorbo de leche y me pare de la mesa para ir por mi mochila, mi madre repito mi acción y tomo las llaves del auto y las de la casa.

—Listo, señora —le hice un saludo de militar ya en la puerta.

Ella rio.

—Bien, vamos —tomó su chaqueta del perchero.

Camine hacia el auto abriendo la puerta de copiloto y me subí dejando la mochila en mis pies. Vi que mi madre recogía el periódico y le echaba un vistazo, mintras venia, se subió coloco las llaves y lo echo andar, se colocó el cinturón repetí su acción.

KILL SWITCH  [The Black Phone]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora