Nota: Esta historia cuenta con un remake.
¿Qué pasaría si los 3 países norteamericanos se unieran en uno solo?
¿Cómo se lo tomaría el mundo?
¿Sería aceptado? ¿O no podría encontrar apoyo con sus antiguas familias?
¿Podría ser capaz de amar a alguien...
- ¿No os parece que ese pibe actuó como México? -Preguntó Argentina desconcertado por lo ocurrido.
- ¿Verdad que sí weón?
- Se sintió como si fuera él -Suspiró Perú.
El ambiente entre ellos se sentía apagado pues recordaban el momento en que el nuevo país se acercó a ellos con tanta comodidad como si fuese un amigo de toda la vida; sus expresiones, su espíritu, solo por un momento pareció ser el mexicano.
¿Seguía siendo él? ¿Aún podrían considerarlo un hermano?
No sabían que responder a esas preguntas, pues sentían a USNA como un conocido y extraño a la vez, después de todo solo una pequeña parte de su territorio fue alguna vez latino y el resto está a nivel del primer mundo.
- ¿Deberíamos ir a preguntarle?
- Boludo, ¿no viste su cara cuando corrió? -Regañó Argentina a Perú-. Se le veía cagado hasta las patas. Seguro no quiere ni vernos.
- Lo sé, pero todavía siento que es mi hermano.
Esa declaración los congeló a todos por un momento, ya que esas palabras tenían razón, pues no importaba si México se cambiaba de nombre o si hacía una técnica de fusión con otros países, en el fondo seguían siendo familia.
- Tenés razón Perú.
- Creo que lo mejor será hacerle una fiesta de bienvenida parces.
Dicho eso se dispusieron a comprar todo tipo de cosas para hacer la "peda" en la casa de su nuevo colega. Todo estaba siendo improvisado, pero así eran ellos, haciendo antes de planear las cosas.
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Pasaron un par de horas antes de que se reunieran todos frente a la casa del nuevo country. Un minuto, dos minutos. El tiempo pasaba y nadie se atrevía a tocar la puerta, en la imaginación las cosas suelen fluir mejor que en la realidad.
Por mucho que lo intentaran, no podían quitarse esa sensación de nerviosismo incómodo, ¿qué le dirían después de tocar el timbre? ¿y si los mandaban a volar? Había millones de posibilidades y en solo una había peda de bienvenida.
Fue entonces que la sangre se les congeló, el crujir de una puerta de madera abriéndose junto a 2 voces conocidas les daba indicio de que no había tiempo de ocultarse.
Enorme fue la sorpresa cuando China fue el primero en salir seguido de USNA y lo peor es que nadie estaba preparado mentalmente para esa situación. El asiático estaba confundido, el norteamericano entraba en una crisis de identidad y los latinos no encontraban piedra alguna donde ocultarse.
- Buenas noches USNA, fue un placer hablar contigo -Se despidió por fin aquel de ojos rasgados, mirando una última vez al americano antes de irse solemne.
- Fue un placer también China, nos vemos -Fue lo único que pudo decir observando los movimientos suaves del asiático.
Una vez más, el silencio incómodo se hizo presente, pues ninguna de las partes estaba dispuesta a hablar primero.
- No puede ser, no tenés ni un año y ya tenés pololo.
- ¿Eh? N-No es nada como eso, solo es un socio -Negó tan rápido como pudo sintiendo su cara arder de vergüenza, pues jamás había visto a China de esa forma.
No faltó pues el clásico canto de los novios, burlándose de la situación tan naturalmente como si fueran amigos de toda la vida. Y aunque a una parte de USNA le daba asco la idea de amar al asiático, otra parte encontraba divertida la situación, sintiéndose cómodo al lado de todos.
- Cambiando el tema, why are you here? -Cuestionó curioso por todas las cosas que traían.
Sin embargo, antes de que le respondieran, ellos entraron como Pedro por su casa haciendo un alboroto. Nuevamente tuvo sentimientos encontrados, pues sintió en su interior que USA se puso furioso, Canadá seguía confundido y México gritaba ansioso por ir con ellos, pero ¿qué es lo que realmente quiere?
Esa sola pregunta cruzaba por su mente sin obtener respuesta, ¿estaba bien dejarse llevar por toda esa energía positiva? ¿o tendría que marcar un límite en su propiedad para que no lo molesten?
Hubiese seguido en ese trance de no ser porque alguien le sacudió el hombro, alterado volteó a ver a Perú, quién le estaba dando un vaso de tequila.
- No sé si te agrade pe -Mencionó timido-. Pero esta es nuestra forma de darte la bienvenida como hermano.
La sonrisa radiante de Perú le estremeció el corazón, por un momento sintió ganas de besarlo, siendo solo por el instinto de USA. Por otro lado, también quería abrazarlo y molestarle con que ahora se había vuelto más enano, pero esa idea era solo de México.
Decidido a ignorar todo eso, tomó el tequila de un solo trago sonriéndole devuelta.
- Vamos.
Dijo entusiasmado uniéndose a la peda que se empezaba a descontrolar. Un montón de risas, juegos, música y bebidas empezaban a hacer estragos en su cuerpo dejándose llevar por completo.
Tanto fue así que al siguiente día se levantó del sillón con el cuello torcido y una horrible resaca, pero nada de eso era peor que el desastre que se había dejado en su casa.
Suspirando agotado, se levantó para hacerse de comer antes de limpiar, por suerte sus nuevos hermanos se habían ido, por lo que no tendría que cocinar mucho aunque apreciaría unas manos extra, cosas por otras.