Cartas a tu fantasma (2)

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Hola otra vez:

El cielo está oscuro, parece que quiere llover. Si no mal lo recuerdo a ti te gustan los días lluviosos sin embargo yo los odios. Me deprimen, no sé por qué pero me deprimen. Suspiro y miro al cielo esperando que el clima mejore, de verdad, no me gusta.

Odio el clima así. Sé que ya lo dije un millón de veces pero en serio que lo odio. No sé ni para que te escribo, ni siquiera vas a leer esta carta o responderla. Creo que me estoy volviendo loca, aunque creo que ya lo estoy. Dijo un poeta que todo el mundo incluso los grandes sabios deben de tener un poco de locura en su interior, al parecer no es tan malo estar loco...¡Arg! ¡Qué cosas estoy diciendo!

La verdad, escribo esta carta por culpa de una canción, la que estoy escuchando. Es una de mis canciones favoritas, la tarareo de vez en cuando sin darme cuenta y su ritmo me atrae. Pero como ya te comenté, los días lluviosos me deprimen y por alguna razón la canción, que antes cantaba a todo pulmón con alegría, hoy me ha puesto triste (no soy tan llorona, vale)

Mira mis historias y yo no sé por qué, lo que fuimos se quedó en el ayer. Sé que yo llené tu vacío, me dejaste sola en el mío....
...De lo nuestro solo quedan fotos, nuestros covers y dos corazones rotos. Todo se borra con el tiempo y miento si digo que nos borró a nosotros...
...En nuestra historia sola me dejaste. Ya me contaron que las cartas tiraste. Y yo preguntando por qué cada noche quieres sacar mi olor del asiento de tu coche. Aún me duele tu adiós, sin razón. Lejos de mí se te veía mejor. Dejo insta archivado, para no ver lo feliz que fui a tu lado...

*Coof, coof, parte de la letra*

No la pude escuchar y no pensar en ti. A ver, tú no tienes auto pero no es menos cierto que desde que me fui se te ha visto feliz. ¡Claro! Ya no te molesto y no estoy en el medio entre tú y ella. A lo mejor y hasta piensas que yo también estoy súper contenta. Es verdad, me la paso bien pero no soy feliz. Tengo un vacío en el pecho muy grande y otra vez me he vuelto a romper, después de un largo tiempo en el que traté de armarme más o menos. Yo armé mi castillo de naipes, mi refugio, y tú lo rompiste, lo reduciste a polvo y ni siquiera te diste cuenta o eso quiero pensar. ¿Cómo llegamos a esto? ¿Cómo dejamos que nuestra amistad se fuera al carajo? Se suponía que sobre todo yo era tu hermana, eso decías tú cada vez que preguntaba la gente si éramos algo, y al primer puto error mío me dejas de hablar y me ignoras. Te sentiste traicionado, supuestamente te dolió ¿¡y cuántas veces no me dolió a mí y tú ni siquiera te enteraste!? ¿¡Cuántas veces no te equivocaste tú en tu vida!? Peor aún, ¿¡Cuántas veces no te lastimó ella y tú se lo has perdonado sin ningún tipo de problema!? Ella es como mi hermana, la amo no sabes cuánto, pero ¡joder! es la verdad y ella misma también lo sabe. A ella dos días después ya le estabas hablando, a mí me hablabas más o menos y con algo de molestia. Te pido disculpas, de corazón. Te quiero y por eso te pido disculpas pero no me arrepiento de mis acciones y las volvería a hacer si se me diera nuevamente la oportunidad. Pero al final, ¿Y tus disculpas dónde quedan?

Espero más que palabras, espero acciones que demuestren la verdad de esas palabras. Y si verdad eso de que el tiempo borra y cura todo, entonces ¿qué hago aún pensando en ti? Esa frase sí que la dijo un loco bien loco.

A.G.M

Vuelvo a ser la raraHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora