Último respiro

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¿Quien podrá extrañar a esta mente delirante?,
un corazón desterrado carece de relevancia.

Delirios de psicosis condenanme al exilio de la vida,
un halo de muerte rodeame como emboscada,
reduceme en el pantano de la miseria vespertina,
acariciame, cuando en lo alto el sol veiame perdido, un sirviente de Hades.

Apiadate Olimpo de mi alma perdida,
cuando el horizonte trae la luna,
ruego arranqueseme la vida,
entregame al Hades, mejor lugar que un amorio.

Gran amor manifesté,
de Cronos la pena merezco, ya que amé inefable un corazon divino
y careciendo yo de juicio mi amor le declaré.

Crepúsculo del amorHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora