Segundo escrito (segunda parte)

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Shang Qinghua sabia que quizás esté no le hablaría pero tampoco sabía porque le observaba tanto, quizás hubo una vez en la que aquel no fue tan cuidadoso y logró reconocerlo, sentía las miradas penetrantes de aquel pero no le disgustaba en cambio le hacía sentir seguro y con el pasar de los días le dejaba notas que no tenía la certeza si las leía o no pero le gustaba pensar que si.

Esa clase y como de costumbre les tocó trabajar juntos aunque todos podían notar que había un pequeño grado de tensión en ellos casi como si un par de enamorados hubieran terminado por un malentendido y aunque a los del aula no les importaba tenían la impresión de que se debía a la página publicada, en especial Lan Wangji lo notaba era muy observador y quizás el más parecido a Mobei, lo único que lo diferenciaba es que aquel podía relacionarse mejor con otros.

Por suerte para Shang Qinghua Mobei no toco el tema para nada, quizás no le importaba o no había leído la confesión aunque esto último era imposible ya que los rumores corrían como pólvora y seguro ya había escuchado al menos algo, le daba vergüenza que este malinterpretara sus palabras, las tomara como tonterías o mucho peor que le diera asco el solo pensar que él se comenzó a interesar en su persona de una forma especial y que no tenía el valor de hablarlo de frente, podría mentalizarse y arreglar el asunto al día siguiente pues no quería continuar con esa extraña tensión y nerviosismo a su alrededor.

Cuando llego a casa después de hacer todos sus deberes se puso a pensar en como haría para confesar eso que tanto se había esforzado por ocultar.

–De no haber Sido por esa hoja de papel estoy seguro que pude ocultarlo bien por el resto del año_ suspiraba con algo de frustración era una suerte que la casa fuera grande para que nadie lo escuchará debatirse consigo mismo_ Pero ahora con la espalda en la pared como saldré... Quizás deba escribir un poco sobre dawang y ya depende de eso sí se lo diré directamente o discreto, total con ambas me arriesgo a una mirada gélida y quizás un golpe, aunque si sus miradas significan lo que yo pienso tengo un poco de probabilidad de que se convierta en el muso de mi escritura_ poco a poco iba ganando confianza, puede que fuera solo mucho positivismo pero a él le gustaba imaginarse con Mobei a su lado.

Mientras en la comodidad de una habitación pacífica un joven sacaba de una caja una nota que decía “Gracias por cuidarme desde las sombras" con el recuerdo inundandolo y seguido de esta varias notas más que tenía perfectamente guardadas quizás su secreto más personal que ni Luo Binghe su mejor amigo conocía o conocería.

A la mañana siguiente Qinghua podía decir que se arregló un poco más que de costumbre, sí sí era un Otaku pero obvio cuidada de su higiene bañándose regularmente no por nada era a veces acosado por chicas pidiendo su número cosa que nunca aceptaba pues se distraía y no le permitía concentrarse correctamente al escribir su historia titulada “El sistema de autosalvacion del villano escoria" que era protagonizado por su amigo el tonto enamorado que buscaba preservar la paz del demonio en su adolescencia siendo su maestro teniendo que ingeniarzelas para no romper el OOC de la supuesta historia original dado que era un transmigrador, en fin se preparó mentalmente para casi todo lo que pudiera ocurrir ese día.

Se fue un poco más temprano de costumbre para asegurar estaría a solas un momento con Mobei Jun no tenía la cara tan gruesa para pedir que hablaran en privado en el descanso.

Por suerte muchos de sus compañeros llegaban al menos cinco minutos antes de las clases excepto por Lan Wangji Quien se encontraba en la soledad del aula junto a Mobei y le pareció ver cómo tembló la mano del último cuando notó su presencia así como el que se perdió un momento en el azul de sus ojos tan profundos.

–Perdon sí es molesto pero ¿Podríamos reunirnos en el almuerzo para platicar?_ pregunto Shang Qinghua con un poco de temor aquel joven era mucho más alto y robusto que él y si se enfadaba era seguro que lo mandaba al hospital.

El ChismografoHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora