Después de clases, Nayeon y Jeongyeon fueron por caminos separados a sus respectivos hogares. Ambas mujeres llegaron a su habitación, cada una se acostó en su cama y empezaron a escuchar música de su gusto en cassettes. Algunas, recomendadas por la otra hace años.
Nayeon dibujaba bocetos de diseños, mientras que Jeongyeon hacia pulseritas. Ambos eran pasamientos personales que las mantenían distraidas. Así, evitando el pensamiento de la otra. Evitando, o negando la realidad
Se amaban, una lo aceptaba, pero la otra no. Porque lo veía como una enfermedad, no repetiré de quién es la culpa, ustedes saben perfectamente.
Después de un rato, Dahyun llegó al apartamento de su amiga, la castaña abrió y la dejó pasar. Pues está la había llamado después de sobre pensar el tema muchísimas veces. Necesitaba algo de orientación. Algún golpe de realidad, ¿Y quién se lo podía dar? Exacto: Dahyun.
Ella no tenía ninguna mente cerrada. Eso chocaba con Nayeon, pero aún así eran como hermanas.
Después de desahogar todo, la pelinegra se pegó la frente mientras se levantaba de la cama de la otra.
—Nayeon, juró por Dios, que eres tan terca...
—¿Qué?
—Solo acéptalo Nay, la amas, pero por tu madre, tu-
—No pasó nada con mi madre.— Interrumpió Nayeon con algo de enojo por la mención de esa mujer.
—Mira, ahora eres independiente, vives en un apartamento lindo, tu madre no está presente para impedirte cosas, no te puede controlar, ya eres mayor de edad, y puedes hacer lo que te dé tu puta gana.
Nayeon se congeló, frunciendo el ceño y levantando la mano. Lo único que pudo decir fue:
—Espera, ¿Acabas de maldecir-
—¡SI, NAYEON! Todo lo que te estoy tratando de decir, ¡¿y tú te fijarás en una sola maldita grosería?!— Dahyun resopló, algo molesta. Nayeon suspiró y se levantó de igual forma.
—¿Y tu crees que esto es fácil para mí? Ni siquiera menciones a mi madre. Sabes su condición. Además, te llamé porque quería apoyo y- Y tal vez consejos, pero-
—Eso te estoy dando. Consejos y tú no los escuchas. Simplemente no quieres aceptar la realidad. No quieres aceptar que eres lesbiana.
Nayeon se quedó en silencio. Su mirada hacia Dahyun se tornó fría. No le gusto eso. No le gusto que la llamara así. De esa forma. Ella no era eso. No. Ella no era un fenómeno. Ella no estaba enferma. Ella...
Ella...
No sabía quién era. Pero no quería ser eso. —¿Sabes qué? No soy lesbiana. Deja de querer decirme quién soy yo misma.— Dahyun se quedó en silencio. Mirando a la castaña con seriedad. Viendo que ahora se había tornado más seria la situación.
—Si. Estuve enferma. Pero ya me curé. Y no pienso volver a ser algo de Jeongyeon. O pedirle perdón. Yo no la amo. Yo la odio. Ella hizo que recayera en esa estúpida enfermedad. No es mi culpa.
Dahyun soltó una risa burlona.
—Eso. Sigue echando culpas para evitar ver la realidad.— Aunque, Dahyun se detuvó. Estaba siendo dura, pensó ella, después de todo, no era culpa de Nayeon. Era culpa de su madre quien le había plantado esas palabras crueles en su mente de pequeña. Y... Aunque la pelinegra quisiera borrar ese pensar de la mente de su amiga, no se podía. Las palabras habían quedado marcadas.
—No tienes que decirme mentiras, Nay... Yo no te juzgaré como lo hizo tu madre, cuando eras pequeña.— La expresión de la castaña se oscureció un poco. —Sus palabras te marcaron. Lo sé. Pero no es tu culpa. No es culpa tuya sentir amor por alguien de tu mismo género. No es culpa de la otra persona; ese amor que tú sientes es normal. Amas a una persona, no te fijas en... El género. Te fijas, y la amas por su alma.
Dahyun sonrió un poco. —Y eso es algo lindo y admirable.— Nayeon sintió ganas de llorar. Pero mantuvo su postura. —Gracias, Dahyun, pero...
Dahyun suspiró.
—Se que no puedo cambiar tu perspectiva fácilmente. Pero por favor analiza mis palabras.
Dicho eso, la abrazó y se despidió, saliendo antes de que Nayeon pudiera detenerla.
Esa noche, Nayeon se acostó en su cama pensando en lo que le dijo la pelinegra. Tenía razón. Amar es algo lindo, porque tú amas a esa alma que existe dentro de esa persona.
Pero de nuevo pensaba en las palabras conservadoras de su madre. Y se confundía. No sabía que hacer...
Esa noche, no pudó dormir nada.
Ni la siguiente. Ni la siguiente. Ni la otra.
Pasó noches pensando, sobrepensando lo que Dahyun le había dicho. Nayeon evitaba mencionar el tema con su mejor amiga siempre.
Ya no se molestaba en maquillarse. Las ojeras eran evidentes, su cansancio también. Pues se dormía en clases y la maestra la mandaba a lavarse la cara. A Nayeon no le importaban las risitas de sus compañeros. Solo escuchaba y obedecía.
Hubo un punto en donde hasta la profesora, le preguntó el porqué se dormía tanto. Que si estaba bien. Pero Nayeon solo asentía y cambiaba el tema a alguna tarea. A alguna "duda".
La estaba pasando mal. Abrumada, estresada.
POV JEONGYEON
Hace días puedo notarlo.
A ella, cansada y con las ojeras más oscuras. No recuerdo que los conejos tengan ojeras. Pero ella si.
Es única, eh.
Estoy bromeando, pero... En verdad me preocupa. No se que esté en su mente. Ya no puedo ir a abrazarla hasta que se duerma en mis brazos, ya no puedo preguntarle cómo está, que si necesita algo...
No me quiere cerca.
Y lo mejor es que yo me mantenga alejada. No quiero volver a terminar en un baño sola, llorando por alguien que me llamo enferma, y que sigue teniendo esa misma forma de pensar.
¿Aún la amo? Si.
Con locura.
Y como no te imaginas...
Chaeyoung me dice que porqué lo sigo haciendo, si ella me lastimó, que debería dejar de hacerlo. Pfft. Cómo si fuera fácil. Es como si yo le diga que deje de amar a Mina porque ella es alguien hetero.
... Demasiado cruel. Pero es la realidad. A ambas nos va mal.
En fin. Solo espero que Nayeon este bien. Se ve que esa chica, Dahyun, es buena amiga. Al menos eso es lo que he visto y lo que Chaeyoung me mencionó.
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Do I really hate her? | 2YEON
RandomNayeon pensaba que nunca se enamoraría de una chica de nuevo, pero llego Jeongyeon... Yoo Jeongyeon. ¿Ella mejoraría su vida? ¿O la empeoraría? ( Historia renovada )
