Mi*erda

144 16 2
                                        


Nayeon entró al aula de clases y se sentó al lado de su amiga, Dahyun. Esa pelinegra que, con cualquiera de sus chistes, te hacía reír aunque estuvieses triste. Dahyun la saludó con entusiasmo, rodeando su cuerpo en sus brazos. Nayeon sonrió y la saludó de vuelta.

De repente, una chica entró al aula, esta se dirigió a la mesa de ambas chicas.

—Hola, Dahyun, y... ¿Quién es tu amiga?— Preguntó la chica castaña, con curiosidad. Nayeon subió la mirada para ver a a la chica con cabello corto.

—¡Hola! Mira Nay, ella es la chica de la que te hablé.—Dahyun dijo con emoción a su amiga, así que Nayeon le sonrió a la chica. —Hola Chaeyoung, mucho gusto. Dahyun me hablo de ti, ¿eres nueva, no es así?

—Puedes decirme Chaeng o Chae, para mas corto.— Respondió Chaeyoung con una sonrisa, a la que Nayeon correspondió dulcemente. —Y si, soy nueva aquí.

—¡Bien! A mí me puedes decir Naye, ya que me llamo Nayeon. Im Nayeon.— La castaña de cabellera larga y perfecta sonrió alegre de conocer a una nueva posible amistad. Con esa sonrisa que encantaba a todos.

A Chaeyoung se le borro la sonrisa, pero lo disimulo rápidamente. Aunque Nayeon lo notó, y no pudo evitar pero fruncir el ceño. —Lindo nombre, Nayeon...— Lo pronunció como si estuviera probando como sonaba. Aunque estaba pensativa.

—Gracias, Chaeyoung.— Nayeon dijo con un poco de desconcierto, pues noto la actitud de la otra, pero lo dejó pasar. La profesora entró al aula, y todos se quedaron en silencio, se sentaron, y la maestra comenzó a hablar, como siempre. Aunque hoy tenía algo diferente que decir.

—Bien alumnos, como ya algunos saben, el viernes pasado recibimos a su nueva compañera, Son Chaeyoung.— Dijo la profesora, señalando a la alumna con respeto y distancia. Nayeon estaba dibujando algún que otro boceto de diseño de vestido en su cuaderno, así que esta no estaba prestando mucha atención a lo que la docente explicaba.

—Y hoy, sorpresivamente... Me agrada decirles que otra nueva compañera se integrará con nosotros, pasa, Jeongyeon.— La mayor dijo en voz alta, abriendo la puerta para la mencionada educadamente.

Nayeon quito los ojos del dibujo que hacía.

Era ella.

Nayeon deseaba que fuera un simple sueño, ilusión o, más bien, ¡Una pesadilla!. Pero se pellizco, y no despertó. Miles de pensamientos inundaron su mente, el pánico, la ansiedad y el estrés hizo que se desmayara.
Sus ojos marrones como el tronco de un árbol se nublaron rápidamente, pero alcanzó a ver a alguien corriendo hacia ella rápidamente.









Cómo si su vida dependiese de la suya.















Al cabo de unos 10-15 minutos, la castaña despertó en la camilla de la enfermería, con confusión evidente en su expresión. Se intentó parar, pero alguien la detuvo y la volvió a acostar suave pero firmemente.

Nayeon volteó para ver quién era, era... Jeongyeon.

Ambas chicas cruzaron miradas, se vieron fijamente como si estuvieran anotando en su mente cada detalle de la otra. Pero Nayeon quitó su mano, con una palmada de su pecho. Jeongyeon se apartó enseguida. Rodando los ojos y sacudiendo "polvo" de sus hombros.

—¿Qué mierda haces aquí?— preguntó Nayeon, rastros de amabilidad en su voz NULOS.

—Nos volvemos a ver las caras, Zanahorias.— Respondió Jeongyeon, con un semblante serio, Nayeon recordó que Jeongyeon, cuando ellas eran amigas, ella le decía zanahorias de cariño. Y... Le gustaba. Pero no. No podía ser posible que eso volviera a pasar.

Aunque... Le cause nostalgia.

—Yo no te quería volver a ver, para que lo sepas.— respondió Nayeon de manera fría. —De hecho, estaba mucho mejor sin ti.

—¿A mi qué? Yo tampoco, no sabía que estabas en esta universidad.

—¿Y entonces que haces aquí?

—¿Siguiendo mis estudios...? Duh. No todo gira entorno a ti. Idiota.— el tono de la rubia era serio.

La chica la ignoró, ignoró el dolor y la presión que sentía cuando le habló en ese tono tan... Raro de ella. Pero no esperaba más, después de todo, terminaron mal. Y ni siquiera habían sido algo.

Después de un silencio incómodo, Nayeon se levantó. Jeongyeon por instinto quiso ayudarla por si perdía el equilibrio, pero se restringió de eso así misma, manteniendo sus brazos pegados a sus caderas y no agarrar a la que, en algún momento, fue el amor de su vida imposible.

Maldita seas, Jeongyeon. ¿Aparecerte aquí, después de años sin pensar en ti? Debes estar planeando mi muerte.

Zanahorias. Después de todo lo que pasó entre nosotras, las risas, las lágrimas y ese día que me rompió por completo... Jamás te olvidé. Es más, creo que nunca lo haré.

Ambas entraron al aula de clases. Dahyun abrazando a Nayeon y revisando su frente para ver si estaba caliente, Nayeon la calmó y se fueron a sentar por orden de la profesora. Mientras tanto, Jeongyeon se sentó en el asiento vacío al lado de Chaeyoung. Su mejor amiga.

—Oye. Esa chica se me hace conocida-

—Si, Chaeyoung. Es Nayeon. La de secundaria.— Interrumpió suavemente a la contraria. La cual se sorprendió y suspiró.

—Con razón se me hacía conocida. Idiota... Cómo me cae mal por lo que te hizo.— Jeongyeon miró a Chaeyoung seriamente. —¿Eh, que tiene? Es la verdad.

—No, Chae.

—Simplemente su mamá es un monstruo que la manipuló emocionalmente.

—Y la defiendes... Quisiera que Mina me amara como tú amas a esa.

Jeongyeon lo iba a negar. Pero no podía. Era verdad. Todavía habían sentimientos atrapados en su corazón por la chica de dientes de conejo. Pero no quería abrir su corazón de nuevo. Además. Nayeon ya le había roto la esperanza de volver a ser cercanas.

Jeongyeon sabía que Nayeon no la odiaba. Pero cuando alguien te daña emocionalmente, cuando alguien te dice palabras hirientes, se te marcan en la cabeza, y es imposible borrarlas de ti.

Do I really hate her? |  2YEONDonde viven las historias. Descúbrelo ahora