Leah
Ya llevábamos como dos horas allí, no había visto a Aleksander desde que llegamos, me alegraba de eso ya que así tenia a mi hermano para mi solita.
–Oye Liam, voy a por algo de beber ¿vale?.– Mi hermano me miro y asintió.
–Alcohol no.– Asentí y fui a la cocina.
Cuando abrí la puerta vi a alek y otra chica besándose, al verme se alejaron y la chica se fue.
–No sabia que tuvieses novia.–Dije buscando un vaso por los armarios. Él se sentó en la encimera.
–No tengo, no se ni como se llama esa chica que se acaba de ir, total, no voy a volver a hablarle.
Eso me pareció horrible, pobre chica. Decidí no contestar a lo que había dicho y cambié de tema. Cuando encontré lo que buscaba me giré para mirarle.
–Mi hermano te lleva buscando un rato.– Él pareció notar lo que hice antes y volvió a cambiar de tema.
–¿Que vas a beber?– Mire hacia las botellas de alcohol que tenia él al lado.
–Agua, Liam no me deja tomar otra cosa.– Vi como cogio una de las botellas y se acercó a mi.
–Si tomas sólo un poco no se va a enterar, va, dame el vaso.– Hice lo que me pedio y echó el líquido alli.
–¿Seguro que no se va a dar cuenta?– Me devolvió el vaso.
–Si solo bebes esto te juro que no lo nota.
Decidí hacerle caso y bebí un poco de lo quisiera que fuese lo que me habia echado en el vaso. Cuando acabé lo que contenía el vaso lo deje en la mesa que tenia al lado y mire hacia la puerta para irme con Liam, pero cuando me gire el ya estaba alli, con los brazos cruzados.
–Hola tío.– Dijo Alek.
–¿Yo que te he dicho, Leah? Nada de alcohol.– No me lo podia creer, habia visto todo.
–Oye Liam, es mi culpa, yo se lo ofrecí.– Contestó Alek.
Mi hermano se acercó a nosotros, noté como estaba bastante enfadado, pero no sabia si era conmigo, con Aleksander o con los dos.
–Ella no debería haberlo aceptado.– Liam miró hacia mi.
–Vamonos a casa Leah.–
Liam se pasó todo el camino en coche echándome la bronca. Cuando llegamos a casa aun seguía, yo le ignoraba pero igualmente me seguia, incluso en mi habitación seguia echándome la bronca.
–¿Puedes seguir echándome la bronca mañana? Estoy cansada y quiero dormir.– Dije mientras me quitaba la chaqueta y la tiraba al suelo. Él suspiro.
–Descansa enana.
Salió de mi habitación y yo me eché en la cama. Deje las gafas en la mesita de al lado de la cama y un rato después me dormí.
Habia pasado ya una semana, no pasó nada importante, visité mi nuevo instituto, pasé mas rato con Alek, ahora me caía aun peor, y visite la ciudad junto a mi hermano. Actualmente me encontraba en mi habitación, mirando el móvil. Sentí como la puerta se abría y mire hacia alli para ver a mi hermano.
–Leah, me voy de viaje por trabajo durante una semana, Alek se va a quedar aqui contigo.
No puede ser ¿Me va a hacer vivir una semana con aquel Imbécil?
–¿No vas a estar aquí para mi primer dia de clase?
Quedaba una semana exacta para que empezará el instituto, y lo único que queria era que mi hermano estuviese a mi lado.
–Si voy a estar, llego el domingo. Y llevate bien con Alek por favor.– Asentí.
Me había molestado eso, no hacia falta que dejara a alguien cuidándome, y menos queria que esa persona fuera el maldito Aleksander West.
–Adios, Leah.
Él se fue de mi habitación. Rato después sentí como alguien llamaba a la puerta, pensé que seria mi hermano, así que fui a abrír.
–Hola Leah Holmes.
Y estaba equivocada, no era Liam, era mi tortura personal.
–No me gusta que me digan el apellido, Aleksander West.– Él me pegó un empujón y pasó a mi habitación.
–A mi tampoco, asi que no lo hagas.
Vi como se sentó en mi cama.
–¿Te he dado permiso para entrar aqui? ¿No? Pues te vas.– Él sonrió sin dejar de mirarme.
–Vengo a hablar contigo y a dejarte una cosa clara.– Fui a sentarme a su lado.
–Dime.– Alek se echó en mi cama.
–Voy a traer chicas a casa y no quiero que molestes ¿De acuerdo?–
Espero que esté de coña, porque no queria pasarme el día escuchando ruidos en la habitación de al lado.
–No estas en tu casa, estas en la mia y no vas a traer a nadie.– Alek me miró.
–Perdona que te corrija pero es la casa de tu hermano, no tuya, y Liam me ha dicho que haga lo que quiera, asi que no te quejes.– Suspiré.
–¿Te vas ya?– Él se levantó y fue hacia la puerta.
–Voy a pedir pizza, en un rato te llamo para cenar.– Se fue dejando la puerta abierta por lo que me levanté y fui a cerrarla.
Habían pasado ya dos días, ahora mismo era de noche, exactamente las 4:43am, no podía dormir por culpa de los ruidos que provenían de la habitación de al lado, Alek habia traido a una chica, como los dias anteriores, lo unico que cambiaba es que cada dia era una distinta. Bajé a la cocina a por un vaso de agua y me quede alli ya que los ruidos se escuchaban menos. Rato después escuché voces en la entrada, oi como se cerraba la puerta y después oí unos pasos que venian a la cocina. Cuando mire hacia la puerta vi a Alek sin camiseta, no se porqué razón me fijé en su abdomen, tenía un tatuaje de un yin yang en el lado derecho. La verdad es que ese tatuaje no pegaba nada con su personalidad.
–Leah, te voy a hacer dos preguntas ¿Va? Primero ¿Que haces despierta casi a las cinco de la mañana? Segundo ¿Que haces mirando ahí?–
Dijo Alek llamando mi atención y haciendo que subiese mi mirada.
–Primero, no me dejabais dormir, y segundo, solo estaba mirando el tatuaje.– Él se acercó a mi y me acorraló contra la encimera, apoyó sus brazos en la encimera, uno a cada lado mio.
–¿Seguro que es por el tatuaje?–
Me quede callada, no entendía lo que estaba pasando, se supone que él me odia y yo le odio a el, y ahora, él está a pocos centímetros de mi.
–¿Nerviosa, Gafitas?– Añadió él al no obtener respuesta.
–¿Que estas haciendo?– Miré hacia sus ojos, eran de un color azul mezclado con gris.
–¿Tu que crees?– No sabia contestar por lo que me quedé callada.
–Si quieres saber por qué estoy aqui cierra los ojos y te lo muestro.– Cerré los ojos, no se ni porque le estoy haciendo caso. Senti como juntó sus labios con los mios y posó sus manos sobre mi cintura, yo simplemente le correspondi a ese beso. Se separó de mi y yo abrí los ojos para mirarle.
–Así es como todas caen en mis redes, Leah, ahora tu eres una más de la lista.–
No me lo podía creer, habia estado jugando conmigo todo el rato.
–Eres un Imbécil.– Él se alejó de mi mientras se reía.
–¿Enserio pensaste que me fijaría en ti? Sigue soñando.– Pasé por su lado para subir a mi habitación y cerré la puerta de un portazo.
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Mi nueva vida
Teen FictionNunca llegue a creer que vivir en los ángeles seria mi mayor pesadilla, entre mi hermano y un Imbécil llamado Aleksander west haran que desde que pise mi nuevo hogar mi vida se convierta en un infierno.
