#galaxyawards2022
❝-¡No soy una omega, lo juro!❞
Sus sueños eran muy importantes, su familia lo sabía, era por eso, que había fingido ser una beta, porque deseaba tener las mismas oportunidades que ellos, ¿Qué sucedería cuando sus compañeros alfas s...
¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.
¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.
¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.
SE SINTIÓ atrapada en un sueño interminable, uno del que no lograba despertar. Ni siquiera podía recordar con claridad lo sucedido; todo se desdibujaba como una pesadilla que rogaba fuese mentira. Poco a poco, los recuerdos regresaron: su cumpleaños número dieciocho, el inicio de su celo, la manera imprudente en que se había involucrado con algunos alfas y, por último, aquella discusión que terminó revelando la existencia de una posible omega.
Habían transcurrido dos días en los que apenas se levantaba de la cama. Dormía y dormía, como si el sueño fuera la única forma de huir de sí misma—y de todo el mundo—. Se sentía miserable y creía que todo era su culpa. Había expuesto su secreto con descuido, y ahora su impulsividad le cobraba un precio demasiado alto. Sus ojos se nublaron de lágrimas: el futuro era tan incierto que le asustaba.
Tomó el teléfono con desagrado. La pantalla mostraba decenas de mensajes de Draken y Mitsuya, suplicándole que respondiera, que diera una señal de vida, aunque fuera mínima. Ellos también arrastraban la vergüenza de lo ocurrido.
—¿Hoy tampoco irás a la escuela? —preguntó su madre con suavidad.
Ella respondió con una mueca amarga.
—¿De qué serviría? Al final tendré que casarme con los Haitani. Ser omega en este mundo no significa éxito... sí, hay quienes lo han logrado, pero son poco y esas escuelas de omegas... es una farsa.