ESCUADRON 731
(EXPERIMENTOS CON HUMANOS , LABORATORIO DE LA MUERTE)
El Escuadrón 731 fue un programa encubierto de investigación y desarrollo de armas biológicas del Ejército Imperial Japonés, que llevó a cabo letales experimentos sobre humanos durante la Segunda Guerra Chino-japonesa (1937-1945) y la Segunda Guerra Mundial.
Fue responsable de algunos de los más conspicuos crímenes de guerra cometidos por militares nipones. Oficialmente conocido por el Ejército Imperial Japonés como el Laboratorio de Investigación y Prevención Epidémica del Ministerio Político Kempeitai, fue inicialmente instaurado como una sección política e ideológica de la policía militar Kempeitai. Fue formado con la intención de contrarrestar la influencia político-ideológica de los enemigos y reforzar el sistema de unidad militar.
Los científicos japoneses realizaron pruebas sobre los prisioneros centrándose en torno a la peste bubónica, cólera, viruela, botulismo y otras enfermedades.
Camillas de tortura
Persona expuesta al quimicos
Un proyecto especial con el nombre clave de 'Maruta', utilizó a seres humanos para hacer experimentos. Los sujetos de prueba fueron reunidos de la población de los alrededores y en ciertos casos eran aludidos eufemísticamente como "pedazos de madera" (maruta, 丸太). Este término, originado de una "broma" por parte del personal debido al hecho de que la información oficial sobre el establecimiento ofrecida a las autoridades locales, fue que se trataba de un aserradero. Entre los sujetos de prueba se encontraban niños, ancianos y mujeres embarazadas. Muchos experimentos y disecciones fueron realizadas sin el uso de anestésicos, porque se creía que podían influir en los resultados o que eran innecesarios porque los individuos se encontraban atados.
Cuando Ishii necesitaba un cerebro humano para sus experimentos, se lo encargaba a los guardias. Estos cogían un prisionero, y mientras uno lo sujetaba contra el suelo boca abajo, otro le partía el cráneo con un hacha. A continuación se le extraía chapuceramente y era transportado rápidamente al laboratorio de Ishii. Los restos del prisionero acababan en el crematorio del campo.
Los primeros experimentos se centraron principalmente en enfermedades contagiosas, como el ántrax, la peste bubónica, la fiebre tifoidea o la tuberculosis. En una de las pruebas, guerrilleros chinos fueron inyectados con bacterias de la peste. A los doce días, padecían temperaturas de 40 ºC. Uno de ellos sobrevivió durante 19 días, tras los cuales se le practicó la autopsia en vivo.
Atado de pies y manos, un trabajador chino es diseccionado sin anestesia. El patólogo de la Unidad 731 recuerda: "sabía que todo había terminado para él, por lo que no se rebeló. Pero cuando cogí el escalpelo, empezó a gritar."
También era habitual la disección de personas vivas (incluidas mujeres en estado, embarazadas por los propios médicos), como se puede observar en esta fotografía:
Otros no corrieron mejor suerte, y fueron envenenados con gas fosfeno o se les inyectó cianuro de potasio. Algunos sujetos fueron sometidos a tensiones de 20.000 voltios. Los que lograban sobrevivir eran utilizados para probar inyecciones letales o ser diseccionados en vida. También se les amputaban extremidades y se las intentaban colocar en otras partes de su cuerpo.
Otros experimentos consistían en exponer a los pobres prisioneros a granadas y lanzallamas para estudiar los resultados (fotografía que sigue):
Mujeres y hombres fueron deliberadamente infectados de sífilis y gonorrea mediante violaciones para estudiarlos posteriormente. Esta foto corresponde a una vivisección de una mujer embarazada infectada con sífilis para estudiar la eficacia de la terramicina en el feto infectado:
Vital importancia cobraron los estudios sobre la congelación, ya que el frío causaba estragos entre los soldados durante su estancia en Europa. Para ello, se sometía a los prisioneros a temperaturas de hasta 30 grados bajo cero y después los golpeaban con palos hasta que el sonido se hacía seco y metálico, señal de que se habían congelado. Después, los cuerpos se descongelaban mediante técnicas experimentales, con el fin de encontrar una que se pudiera aplicar en el frente.
En uno de los documentos que se recuperaron en 1984, aparecía un diagrama que mostraba 21 sujetos de prueba atados a estacas dispuestos en formación circular. Las notas explicaban que se hacía explosionar una bomba de gérmenes en el centro del círculo para comprobar la difusión de una enfermedad cuando se diseminaba con una bomba.
En otros experimentos se colgaban personas boca abajo para determinar cuánto tiempo tardaban en ahogarse; otros consistían en la inyección de orina de caballo en los riñones o aire para supervisar la evolución de las embolias.
"Hacía incisiones desde aquí hasta aquí [señala el cuello] y luego a lo ancho del estómago. Primero gritaban...y tardaban algunos minutos en perder la conciencia. La primera vez dudé mucho sobre lo que me ordenaban hacer. La segunda vez ya me acostumbré. La tercera ya lo hice más o menos voluntariamente. Tiene que entender que, desde nuestro punto de vista, los "troncos" estaban allí para propósitos experimentales. Los empleábamos para esto. Me enorgullezco de haber pertenecido a esta unidad. Fue la primera del mundo que usó la biología en combate." Toshimi Misibushi, miembro de la Unidad 731
No se conoce con exactitud el número de víctimas que se cobró este proyecto, y probablemente nunca se llegue a saber. Las estimaciones que se han hecho hablan de que podrían ser hasta 200.000 personas las que perdieron la vida en estas experimentaciones.
La ocultación
Al finalizar la guerra, lo supervivientes relataban sus horribles experiencias en estos campos, mientras los aliados estaban muy interesados en los resultados obtenidos por Ishii, a sabiendas de que los habían utilizado en China y otros lugares con éxito. No podían permitir que los soviéticos se hicieran antes con ellos. Así pues, científicos de Fort Detrick, en Maryland (las instalaciones de guerra biológica de EEUU) se entrevistaron con varios científicos japoneses. Por último, se selló un pacto de silencio entre los americanos y Shiro Ishii con el fin de que no trascendiera ningún dato y la opinión pública no clamara venganza. Para ello, se "advirtió" a los fiscales del Tribunal de Crímenes de Guerra de Tokio de que no ahondaran mucho en este asunto. A los ayudantes de Ishii se les ofreció inmunidad a cambio de cooperación e información.
Aunque se hizo pública una colección de informes oficiales, los gobiernos de Japón y Estados Unidos negaron el proyecto y toda implicación. En 1987, el Ministerio de Defensa británico admitió que la Unidad 731 había estado involucrada en la guerra biológica en Pingfan, pero no en Mukden. "Es esencial guardar el más estricto secreto para proteger los intereses de Estados Unidos y mantenerlo a salvo de la turbación", reza un expediente del cuartel general de McArthur, en el que consta también que las investigaciones en el escuadrón 731 se llevaron a cabo bajo las órdenes de la Junta de Jefes de Estado Mayor.
En 1993 prescribe el secreto oficial, desclasificándose los informes de los experimentos biológicos de la Segunda Guerra Mundial.
Paradójicamente, muchos de los involucrados en los proyectos de la Unidad 731 obtuvieron variados puestos de importancia, como médicos, farmacéuticos, la presidencia de la Asociación Médica Japonesa o un cargo importante de la industria frigorífica japonesa, en el caso de un miembro del equipo de congelación. Shiro Ishii muere en 1959 de un cáncer de garganta, y aparentemente sin muestras de arrepentimiento. Nunca fue juzgado por sus crímenes.
