7 En Los Brazos Del Rey

676 61 52
                                        

Sam salió de la habitación de Nakia para dirigirse a la habitación de Azari. Necesitaba verlo. Luego escribiría una carta de disculpa que pediría que se la entregasen a Bucky. Más allá de lo Nakia dijese, sabía que T'Challa jamás le perdonaría haber puesto a una de sus Doras Milaje en peligro, y Bucky jamás le perdonaría haber puesto al rey en esa situación. Dudaba poderse perdonar él mismo

Lentamente se dirigió hacia el lobby del palacio pero entonces escuchó el llanto desgarrador que provenía de un piso superior. Sin pensarlo subió los peldaños de tres en tres. El corredor estaba vacío a excepción de la dora Milaje que custodiaba la penúltima puerta, quien lo saludo empuñando las manos y cruzando los antebrazos en forma de X a la altura del pecho. Poco le importo el dolor en todo el cuerpo. Tocó ligeramente y entro sin esperar respuesta

La mujer de estatura alta estaba de espalda a la puerta por lo que lo primero que Sam vio al entrar fueron un par de ojos azules repletos de lágrimas sobre una cara roja debido al llanto. En cuanto el bebé noto su presencia su berrinche se intensificó

- Damelo – dijo Sam con total autoridad

- Alteza – dijo la niñera girándose y haciendo una pequeña reverencia antes de entregarle al bebe que estiraba los brazos hacia el recién llegado

- Ven aquí – dijo Sam tomándolo en brazos – Shhh mi pequeño. Tranquilo. Ya estoy aquí

Como si de un control remoto se tratase, el silencio inundo el lugar. Sam mecía levemente al niño entre sus brazos susurrándole palabras en inglés y algunas en Xenoa que había aprendido. Azari hipó un poco y Sam lo apego más a su pecho. Fueron largos minutos meciendo al pequeño hasta que sintió su reparación acompasada. Con cuidado lo alejo un poco y sonrió al ver que el príncipe se había dormido. Le beso la frente susurrándole un "también te extrañe". Lo miro un momento antes de devolverlo a los brazos de la niñera

Al salir de la recamara del príncipe dos Doras Milajes de mayor rango que la que custodiaba la puerta lo esperaban

- Por favor acompáñenos – dijo una de ella y en una sincronía perfecta girando 180 grados para dirigirse a las escaleras. Era hora de conocer los calabozos Wakandianos

Sin embargo no fue a las catacumbas del palacio donde las mujeres lo guiaron sino de vuelta a la sala de espera donde había estado esperando por noticias del rey hacía poco menos de media hora. Allí seguía la reina madre algo más tranquila ahora acompañada por la princesa. Ambas mujeres lo miraron pero no hicieron ningún gesto excepto un ligero asentimiento de cabeza

Se detuvo frente la puerta que estaba custodiada por Okoye y Ayo, quienes tenían la vista clavada en el frente junto a sus inseparables lanzas. Respiro hondo, pero lo sorprendió que las guerreras hicieran el saludo tradicional antes de inclinar su cabeza hacia adelante

- Yo... – dijo Sam. Segundos después James salió de la recamara con los ojos rojos por el llanto pero tranquilo

- Te quiere ver – fue todo lo que dijo el rey consorte antes de dar un paso al costado para dejarlo pasar

Cerró los ojos conteniendo la respiración por unos segundos antes de cuadrar los hombros y entrar a la habitación. T'Challa estaba acostado sobre una camilla vistiendo una bata verde agua. Lo cubría una sábana hasta la altura del pecho sobre el cual estaban sus manos. Por un instante el terror recorrió el cuerpo de Sam cuando los ojos cafés se encontraron con los suyos, pero segundos después la sonrisa tranquila de apodero del rostro del rey, quien no disimuló un escrutinio al completo al americano

- Majes... – dijo Sam con voz temblorosa mientras hacía una venia

- Sam – interrumpió T'Challa. Cuando este lo miro el rey tenía el brazo izquierdo extendido hacia él

Consorte De ReyesHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora