Todo cambió, y es que él ya no me hablaba como siempre y es que tenía un juguete nuevo, yo ya era el gastado, el viejo. El ya utilizado. Sé que solo fui un juguete, pero prefería eso que nada. Ahora estoy vacía, ya que él era el que me salvaba, la tabla en la que me aguantaba.
...
-C.
