Capitulo 50

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La campana aún no sonaba para ir a clases, tenían tiempo, tiempo de sobra, los besos parecían subir cada vez más de nivel, calentando sus cuerpo a una velocidad preocupante, Kick tenía toda su concentración enfocada en las perfectas circunferencias de la rubia que solo soltaba gemidos bajos, apesar de estar en la zona menos recorrida tenían que tener cuidado

Pero no evitó que se perdiera en el placer que la lengua de su amante le generaba en sus pechos, los suspiros, gemidos y pequeñas rosas que escapaban de ella envolvía a los dos en un momento único, de esos momentos en los que sientes que la vida se ve diferente
cómo si el mundo fuera solo para tí.

— ¿Y si alguien nos interrumpe? — Aún convertida en un manojo de sonidos vergonzosos tenía la consciencia aún presente, sabía los riesgos

— Tu misma dijiste que nadie venía — Sin levantar la vista, estaba demasiado concentrado en lo que hacía

— Pero las probabilidades de que alguien entren aún están presentes

— No hables de probabilidades ahora — Dejo esos dos dulces en paz y la miró mientras se lamía los labios

Lo que hizo sonrojar mucho más a la rubia quien apartó la mirada, el lugar era oscuro, la única luz que entraba era la de la puerta que estaba algo cerrada y chocaba con la espalda de él.

Kick rio al ver lo avergonzada que estaba pero el se encargaría de que su confianza saliera a flote

Se acercó a ella y la besó, introduciendo su lengua e iniciando una guerra entre la de él y la de ella, abrazándola por la cintura y ella colocando sus brazos alrededor de su cuello.
¿Puedes volverte adicto a los labios de alguien? Si, si puedes, ninguno quería separarse, querían que fuera un beso eterno, un momento eterno que puedan vivir todos los días de su vida pero el aire, el bendito aire no los dejaba continuar.

El acróbata bajó sus besos hacía el cuello de ella, besando y lamiendo, Kendall sonreía mientras sus dedos se aferraban a los cabellos de él, desde pequeña siempre quiso saber como era su cabello debajo del preciado casco que usaba todo el tiempo, jamás imagino que lo vería y podría tocarlo mucho menos de esta manera.

Kick siempre fue un chico son control alguno y ahora mucho menos, sin darse cuenta ni tampoco ella, dejo varios chupones en su cuello, unos tres resaltaban en el, una marca demostrando que la rubia era la chica dueña de la pasión que el chico escondía.
La mano de Kick levantó la pierna derecha de Kendall, sujetándola de los muslos mientras volvía a besarla con amor, ternura, pasión y desesperación, tantas emociones juntas recorriendo cada centímetro de los labios de la rubia que lo recibía con gusto

Sus manos apretaban los muslos de su chica como si se estuvieran conteniendo y eso hacía, sabía que si la campana no sonaba pronto todos sus instintos y ganas saldrían a luz y no podría controlarse.

— Quizás debamos parar.. — Ahora era ella la que lo miraba confundida

— ¿Quieres parar?

— La verdad no..— Ella sin esperar más lo volvió a besar con más ganas.

Ambos querían llegar más lejos y lo sabían, pero en una bodega no era un lugar muy romántico

Claro, no les importaba como ni dónde fuera mientras fueran solo Kick y Kendall, pero vamos, es una puta bodega

Con un maniquí con pene, no es algo lindo para recordar en el futuro

Amantes -Secreto-Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora