Capítulo IV

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Pov. Connor

— Connie — Emma me estaba jalando del brazo repetidas veces. — Por favor, dijiste que hoy podría ir a casa de Mely

— Emma, es Sábado hace frío y no quiero salir de casa ni de mi cama, lo siento — Me giré dándole la espalda acomodándome entre mis cómodas mantas.

— Está bien... — Escuché como se daba media vuelta — Si alguien me secuestra por ir sola te culparán a ti — Comenzó a caminar hacia mi puerta. Era molesta, pero astuta había que admitirlo.

— Bien, bien. — Di un suspiro levantándome de mi cómoda y caliente cama, enseguida sentí el frío en mis brazos que estaban descubiertos. — Dios, no sé cómo no tienes frío, supongo que es verdad que las mujeres son de sangre fría.

Emma me sacó la lengua y salió de mi cuarto, me pasé las manos por el pelo y la cara para después buscar ropa.

[...]

Estábamos de camino a la casa de Mely, corría bastante viento así que Emma llevaba su chaqueta rosa y su gorro que tenía orejas de gato.

— ¿Crees que hoy podamos hornear galletas? Extraño cocinar con ella. — Emma sujetaba mi mano mientras que en la otra llevaba una muñeca de una Barbie.

— Supongo que si — Di un bostezo y seguí caminando.

A los pocos minutos llegamos a la casa, Emma tocó la puerta mientras yo estaba de pie detrás de ella. Me puse a mirar el jardín delantero y la casa como tal, mientras seguía viendo una clase de grieta que tenía una forma rara la puerta se abrió

— ¡Mely! — La voz de mi hermana se escuchó enseguida. — Oh, ¡Hola, Ash! — Al escuchar el nombre del chico miré a la puerta.

— Hola, Emma. — Ash tenía el cabello en un pequeño moño y tenía un delantal de cocina además de un poco de harina en su cara . La vista del rubio se enseguida a mí. — Ah... Hola tú

— Es un gusto verte también... — miré su atuendo intentando pensar en algo — Cocinero.

— ¡Ven, Emma! Estoy cocinando galletas con Ash. — La de negros cabellos tomó el brazo de mi hermana y la jaló hacia dentro de la casa.

— Entonces.... — Miré a Ash y estaba mirando hacia dentro de la casa.

— ¿Entonces...? — Repetí lo que dijo sin entender.

— ¿Te gustaría pasar o...? — Eso me tomó por sorpresa, no respondí. — Si no quieres no, tampoco te sientas oblig — Lo interrumpí.

— Sí, sí, me gustaría pasar.

Una vez dentro de la casa el olor a galletas llegó a mi nariz, vi la chaqueta y el gorro de Emma colgados en una pequeña percha

— ¿Te vas a quedar Connie? — Miré a mi hermana y me encogí de hombros mirando a Ash el cual hizo lo mismo que yo — Supongo que si. — le dediqué una pequeña sonrisa a mi hermana.

Ash se limpió las manos en el delantal que tenía, un poco de harina se desprendió de esté dispersándose en el aire. Emma se levantó las mangas y comenzó a amasar la masa de galletas que estaba en la cocina, el chico en cambio estaba cortando galletas. Me senté en una silla que estaba junto a un mueble y miré al rubio con atención.

Con amor, AshDonde viven las historias. Descúbrelo ahora