Minho es un alfa con una maldición que lo convierte en demonio y está destinado a estar solo.
O eso piensa hasta que conoce a Jisung, un Omega que puede soportar la maldición de su alfa.
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La luna de miel de la pareja había sido la más perfecta de todas, ambos se conocieron un poco más, descubriendo cosas que realmente los sorprendieron y una de ellas era que Jisung sabia usar muy bien un arco y una espada.
Un dia ambos se pusieron a practicar apostando que el ganador iba hacer lo que quisiera con el otro y Minho perdió teniendo que pasar horas junto a su esposo haciéndole quien sabe cuantas cosas en su cara, crema tras crema dejando su piel suave.
Cuando su semana termino, era hora de que los empleados del castillo regresaran, Lee iba a presentar a cada uno de ellos sin saber que uno en específico se convertiría en su propio enemigo.
--Hoy vas a conocer a los que trabajan aquí en el castillo --dijo Minho mientras su esposo se cambiaba.
--Lo se...Estoy nervioso por eso, papá siempre dijo que fui creado para ser un buen líder y eso seré como ahora dueño de este castillo a parte de ti --dijo el menor acomodando su traje.
--Mi esposo es el mejor líder de todos así que no te preocupes por eso, sabrás manejar todo en este castillo --Lee beso a su pequeño Omega para después mirar la hora en el pequeño reloj de bolsillo-- Ya es hora.
La pareja bajó hasta la entrada del castillo donde estaba todo el personal, los de limpieza, los encargados del jardín, los que hacían la comida, los que lavaban la ropa, todos estaban ahí.
El alfa los presentó uno por uno quien le hacía reverencia al nuevo esposo de Lee, al nuevo miembro de la familia, le presentó también a un buen amigo principe que tenia viviendo con el, quien habia sido echado de su reino al ser un alfa sumiso.
Una vez que termino de presentar a todos, los dejo a la disposición de Jisung mientras el iba a su despacho para ver cosas del reino que sus padres le decían.
--Así que...¿Usted es el nuevo lider? --pregunto aquel alfa sumiso.
--Si, soy el esposo de Lee Know --dijo el menor mientras veía a los demás volver a su trabajo.
--Soy el amigo de su esposo, ¿Sabe?, Soy de la idea de que el debe estar con un alfa porque si puede aguantar la maldición, ya han muerto varios omegas que llegan aquí, y usted no será la excepción --dijo el pelinegro sonriendo.
--Eres un...¿Cómo te atreves a decir eso?,Estás hablando con el futuro rey de este reino --dijo Jisung gruñiendo con un tono rojizo en sus ojos.
--Pues no creo que dure tanto...Su alteza.
--Mientras yo este aqui, todos tendrán que respetarme incluido tú porque soy a quien debes respetar aunque no quieras así que...--el menor se acercó al alfa hasta quedar lado a lado, Jisung siempre mantenía la cabeza en alto mirando hacia enfrente mientras sonreía-- Jodete..Nunca me voy a rebajar a tu nivel porque si bajó la cabeza...La corona se me cae cariño --dijo con una gran sonrisa en su rostro.
Siguió caminando hacia adelante mientras el alfa sumiso gruñía molesto con eso, Soobin no se quedaría de brazos cruzados, ese Omega no iba a durar mucho aunque se equivocaba, Jisung era diferente a los demás.
El no se dejaba domar y eso lo hacía víctima de muchas burlas de su reino y más ahora que se había casado con un alfa con una maldición pero aprendió a nunca escuchar a los demás.
Jisung tenía un poco de miedo al pensar que Minho podía perder el control en cualquier momento pero quería confiar que no iba a ser así, fue a la habitación compartida con su esposo viendo como la cama ya estaba arreglada, eso daría mucho de qué hablar de los empleados.
Negó divertida y se sentó en el pequeño escritorio empezando a escribir una carta para su mejor amigo, Chan, quería hablar con él después de tan magnífica luna de miel, agarro aquel papel blanco con su propio sello y fue corriendo a buscar al cartero, le dio aquella carta y este partió de inmediato hacia el castillo de los Bang.
Lo que Jisung no sabía, es que eso sería el detonante para el primer ataque de su esposo, la maldición de Minho estaba creciendo hasta el punto de llegar a perder el control por unos minutos cosa que lo asustaba.
No quería lastimar a su Sunggie, el primer Omega en saber de la maldición que tenia y aun asi aceptarlo como esposo.
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