Amy salió de su habitación, su mente aún revoloteando con los recuerdos de las conversaciones pasadas y las revelaciones inesperadas. Mientras esperaba el ascensor, una mujer apareció a su lado, tan silenciosamente que Amy no pudo evitar sobresaltarse.
—¡Por Dios! —exclamó Amy, su corazón aún palpitante—. Creo que todos tienen la costumbre de aparecer de la nada aquí.
—Disculpa, eres nueva, ¿verdad? —La mujer, con su cabello rubio y su porte elegante, parecía sacada de otra época.
—Sí —respondió Amy justo cuando el ascensor llegó.
—En este lugar pasan cosas extrañas, te tendrás que acostumbrar a los sustos —advirtió la mujer con una sonrisa enigmática.
Amy entró al ascensor, esperando que la mujer la siguiera, pero al girarse, se encontró sola. La mujer había desaparecido sin dejar rastro. Con una mezcla de confusión y resignación, Amy se encogió de hombros y se volvió hacia el ascensor.
Al llegar al vestíbulo, Amy se encontró con Iris y otra mujer. La segunda, al ver a Amy, se apresuró a saludarla con un entusiasmo que iluminó su rostro.
—Hola, mi niña, es un verdadero gusto ver una cara nueva por este lugar —dijo la mujer, y Amy no pudo evitar admirar su valentía al vivir su verdad tan abiertamente.
—Gracias —respondió Amy, notando cómo la mujer la examinaba de arriba abajo con una mirada escrutadora.
—Creo que no te gustó cómo me visto —comentó Amy, una sonrisa juguetona asomando en sus labios.
—No es eso, cariño, te ves bien. Estaba viendo que no eres tan delgada —dijo la mujer, finalmente presentándose como Liz.
—Liz, la chica es detective, no modelo. Debe tener músculos para atrapar a los criminales —Iris intervino, cortando cualquier malentendido antes de que se formara.
—Es verdad, pensándolo bien, estás excelente. No me hagas caso, soy Liz —dijo, extendiendo su mano hacia Amy.
—Yo, Amy —respondió Amy, y ambas estrecharon sus manos en un gesto de camaradería.
—Un gusto conocerte. Iris me dijo que el dueño te llevó a tu habitación —comentó Liz, una ceja arqueada con curiosidad.
—La llevó a la habitación 64 —añadió Iris, y ambas mujeres intercambiaron una mirada cargada de significado.
—Ah, ¿sí? Esa habitación pocos la usan —dijo Liz, su tono insinuando algo más profundo.
—Am, noto una cierta atmósfera de complicidad —Amy era buena leyendo a la gente, y no se le escapaba la tensión en el aire.
—Sí, es que el dueño está soltero, más bien enviudó hace un año y estar encerrado en este hotel por tanto tiempo, sin amigos, debe ser solitario para él —Liz parecía querer empujar a Amy hacia el dueño, quizás con la esperanza de encender una chispa entre ellos.
—Ah, la verdad no me interesa tener una relación con nadie, solo estoy de paso por trabajo —Amy dejó clara su postura, queriendo evitar cualquier rumor antes de que comenzara.
Iris, notando la defensiva de Amy, decidió cambiar de tema.
—¿Vienes por el imitador de John?
—Sí, parece que aquí lo conocieron bien —Amy estaba ansiosa por reunir información.
—Sí, es una larga historia —dijo Liz, su voz bajando un tono.
—Si tienes tiempo, podemos ir al bar por una copa y te hablamos de él —propuso Liz, su entusiasmo palpable.
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Nuestra Rota Historia 2 (James Patrick March)
RomanceContinuación de "Nuestra rota historia" Amy, despues de su historia con Kai Anderson, es enviada a investigar a un asesino en serie, para esto se hospeda en el Hotel Cortez, donde conocerá al excéntrico dueño, quien se robara su corazon. Sin embargo...