Continuación de "Nuestra rota historia"
Amy, despues de su historia con Kai Anderson, es enviada a investigar a un asesino en serie, para esto se hospeda en el Hotel Cortez, donde conocerá al excéntrico dueño, quien se robara su corazon.
Sin embargo...
-Oz, que haces aqui, la policia te debe estar buscando- le dijo mientras seguía al adolescente a su habitación.
-Vine a buscar unas cosas- empezó a registrar su armario y encontró su pistola.
-Amy salió del hospital- Oz se detuvo, era su oportunidad de ir a buscarla.
-Está en el hotel?- preguntó con una sonrisa tétrica.
-Si, irás por ella?- Ally estaba recargada en la puerta con los brazos cruzados.
-No puedo ingresar a ese hotel, deben tenerla vigilada, tendré que esperar a que salga- dijo rascandose la cabeza. -MIERDA! SI NO FUESE POR ESE IMBECIL YA ESTARÍA TODO COMPLETO!- gritó pegandola e la pared.
-Hijo, debemos ser más inteligentes, ambos nos vamos a beneficiar de esto- Ally le tomó la mano y le miraba los nudillos.
-La quiero mamá, la necesito, mi padre no pudo tenerla para siempre- Oz se fue al auto y desapareció de la vista de Ally.
La mujer se lamentaba de que su pequeño terminó siendo igual o peor que Kai, ella habia descubierto que efectivamente, su hijo tenía el ADN de Anderson y estar esos meses con ese maniatico, le bastaron para creer mil porciento que era el mesias, nada podia quitarlo de su cabeza, el gen Anderson era una maldición.
Por eso ella no podia matar a Kai, tenia que ser otra persona o Oz la iba a odiar el resto de su vida.
Oz sabia lo importante que era Amy para Kai, por eso se obsesionó con ella, al punto de querer tenerla amarrada a él.
Y vio su oportunidad, usaría la astucia de su hijo para el beneficio de ambos.
Crearon el culto a base de SCUM, matarían mujeres del mismo culto, todos los responsables serían hombres, la sociedad odiaria al genero masculino solo por la crueldad de estos. Llevaron amy a investigar el caso y así Oz podria secuestrarla.
La idea de Oz era apoderarse de ella, primero su mente y luego su cuerpo, no la matarían, pero iban a dejar suficiente sangre en un lugar para que creyeran que estaba muerta, así ella desapareceria del mundo.
A Ally poco le importaba lo que sucedería con la muchacha, solo queria ver a su hijo feliz. . . . Oz llegó a un campo, propiedad de uno de sus seguidores, donde se juntaban todos.
-Oz que bueno que llegaste, la octaba chica está encerrada en el granero, pero cuanto tiempo la tendremos ahí?- le preguntó un anciano que era su mano derecha.
Oz bajó del coche, agarro sus cosas y caminó hacia la casa. -Matenla hoy, dejaremos su cuerpo en la agencia de policia, hagan lo que planeamos, no importa que Amy no esté.
El anciano asintió y dio las ordenes a 4 hombres. Todos los seguidores de Oz eran hombres que sufrieron maltratos de parte de sus padres, incluso varios vieron a sus madres ser asesinadas por ellos, por eso se odiaban, encontraron en Oz un joven en quien confiar, respeto y una familia.
Las mujeres eran ateaidas por Ally quien con el discurso de SCUM, les hacía creer que su sacrificio valdria la pena.
Oz se recostó en su cama mirando al techo, recordando a Amy desnuda bajo su cuerpo, lo cerca que estuvo de penetrarla, su miembro empezo a endurecer y se masturbaba pensando en la joven.
Al terminar, fue al baño, vio su cabello largo, rubio, tomó una tintura y se lo tiñó azul, por fin era identico a su padre.
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Salió de la habitación, todos lo miraban asombrados, era increible el parecido que tenia con su padre, realmente era la viva imagen de este, a pesar de tener 15 años, era alto, voluptuoso y muy fuerte, habia estado entrenando desde los 10 años.
Se dirigió al granero, la joven de unos 20 años estaba suspendida por cuerdas amarradas a sus muñecas, la ounta de sus pies tocaban el suelo, estava completamente desnuda y tenía los ojos vendados.
-Bien, todos retírese, empezaré solo- los 4 hombres se fueron del lugar.
-Mujer, seras el octavo sacrificio, debes estar orgullosa de eso- dijo mientras caminaba encirculos alrededor de esta, mirando su cuerpo.
La mujer asintió.
Oz sacó de una mesa un perfume y dos navajas pequeñas, se paro detras de ella.
-Quiero oirte gritar- derramó todo el frasco de perfume sobre la joven, la tomó por el pelo y la empezo a oler. Era el perfume que usaba Amy, mordió el hombro izquierdo de su victima haciendola chillar.
Se bajó los pantalones y entró en ella con fuerza. -Muy bien, te voy a purificar- mientras la embestia, cortaba la espalda de la joven con las navajas, la chica solo gritaba, por momentos se desmayaba. -GRITA AMY!- Oz se imaginaba a Amy siempre que violaba a una seguidora.
Al final le cortó el cuello, pero siguió violando su cuerpo aunque estaba muerta, asi pasó toda la noche.
Al sentirse satisfecho, abrió en canal el torax de la chica, sacó los organos y se los dio a los cerdos, dejo el cadaver completamente vacío. Salió del granero, desnudo y cubierto de sangre.
-Señor, que hacemos ahora?- el anciano le preguntó mientras lo arropaba con una bata blanca.
-Tiren su cadaver en la agencia- agarraron el cadaver y lo subieron a una camioneta.
Oz se ducho, se vistió y fue hasta el hotel Cortez.
-Hola buenos dias, soy Iris, en que puedo ayudarle- la mujer dijo amablemente hasta que sintió el olor de su sangre, era como sangre podrida, ese adolescente era la muerte misma.
-Quiero una habitación- Oz dijo con una sonrisa falsa.
-Cuantos dias se quedará?
-Una semana, planeo tener todo en una semana- Iris asintió, le pasó el registro y las llaves.
-Cual es su nombre?- Iris lo miró de reojo.
-Ozy Anderson- tomó sus llaves, fue al ascensor y vio que su habitacion era la 63.
Llegó al piso 6 y ahi escuchó a dos personas que se acercaban, él instintivamente se escondió.
-James, no tengo habre- le decia la joven.
-Querida, debes alimentarte, estuviste con una comida al dia durante 4 meses, tu estomago debe crecer- James la tomaba de la mano hasta que llegaron al acensor.
-Ya, pero me lleno con nada- la joven apretó los botones.
-Amy, debes comer- le dijo como orden
Amy rió y la puerta des ascensor se cerró.
Oz Salió de su escondite y vio que la habitacion de esta era la 64.
Rió fuerte. -Amy, mi vida, el destino nos quiere juntos.