Buscamos e intentamos encajar las piezas a medida que vamos atravesando diferentes situaciones, sumamos piezas con cada persona, perdemos, algunas para siempre.
Moldeamos, cambiamos de lugar, encajamos una y desencajamos diez.
El rompecabezas más incompleto la mayoría de las veces pero completo en esos pequeños momentos que nos hacen felices y nada nos falta.
Muchas veces jugamos a que cada pieza se acomode sola y decidimos no moverlas más.
La vida como un rompecabezas, nos desarmamos y volvemos a armas las veces que sea necesario. Nos perdemos para poder encontrarnos.
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A quien corresponda
Non-FictionUn pedacito de mi alma y mis manos jugando con un lápiz y un papel