-Largo...
-Alois...no vengo a reclamarte nada.
-¿No?...¿me lo juras?...- Sus ojos estaban hinchados y rojos al igual que su nariz, estaba envuelto sobre una manta en su cama.
Ya había pasado un día desde el abrumador escenario que protagonizaron Alois y Doll, el primero había sido llevado al castillo por Ciel y había despertado esa misma noche, mientras que la joven se había quedado en casa de Baldroy.
El príncipe no había podido dormir a pesar de haberlo intentado debido al miedo de que Ciel ya no lo quisiera, había preguntado por él sin parar, tanto que le ordenó a Hannah ir a buscarlo durante la madrugada.
Finalmente el joven plebeyo hizo acto de presencia, pero ahora que lo tenía cerca ya no quería verlo por miedo a que pudiera reclamarle algo.
-Te lo juro Alois.- El rubio sacó su mano de la manta y tomó la del contrario jalándolo hacia él.
-¡No te vayas nunca de mi lado!- Gritó, la angustia era notable en su voz, tanto que provocó un escalofrío en el de cabello azúl.
-¡N-No lo haré!
-¿¡Me lo juras!?, ¡júralo!
-¡T-Te lo juro!, ¡cálmate porfavor!- Lo abrazó con fuerza, quería demostrarle que realmente estaba ahí.
-¿Dónde está?, ¿sigue aquí?
-Está en casa de Bard.
-Ciel... aléjate de Doll, en serio, ella no es como crees que es.- Sin darse cuenta desvío la mirada, era cierto que ahora la chica no era de su confianza.
-Necesito saber qué pasó.- Pidió con firmeza, algo que hizo que Alois reforzara el agarre.
-No.
-¿Por qué no?, necesito saberlo.
-No.
-¿Por qué?
-Porque...yo...
-Dilo de una vez.
-Porque yo...lo digo.- Ciel suspiró derrotado, verdaderamente no entendía porque no podía saberlo.
El día estaba nublado, no había el más mínimo rastro de sol.
Era un día tan deprimente.
La panadería no abrió sus puertas ese día, Baldroy decidió simplemente no hacerlo, por lo que Doll quedó merodeando por el pueblo.
Alois le pidió a Ciel que se quedara con él el resto del día, no tenía ganas de sentirse solo.
Pues esa misma mañana su madre había ido a verlo, pero lo único que logró fué empeorar las cosas con sus "preguntas estúpidas", el rubio no quiso hablar con ella, no quiso recibir el sermón que había recibido hace tiempo, incluso lo recordaba de memoria.
Ciel aceptó, no tenía nada que hacer esa tarde, así que todo estaba bien.
Bueno, no todo.
Él y el príncipe jugaron ajedrez por un rato, era cómodo porque no necesitaban hablar todo el tiempo. Su silencio no cargaba tensión y eso permitió al plebeyo pensar en muchas cosas.
Uno, ¿por qué la reina Leonor quería hablar con él?, debido al suceso de ayer no pudieron hablar, y al parecer su majestad y su alteza lo olvidaron por completo.
"Después puedo ir y hablar con ella." Pensó.
Dos, a pesar de medio saber el porqué encontró a Alois de la forma en la que lo hizo cuando llegó al pueblo por primera vez; pensó que quizás había algo que no sabía, ya que justamente en la mañana una extraña noticia protagonizaba el periódico.
"¡Escándalo!
¿Se vuelve a revivir el conflicto entre el príncipe y una plebeya?"
No había detalles al respecto, solo una fecha de hace aproximadamente cinco-seis meses, en la cuál el príncipe había tenido un conflicto con una plebeya maleducada.
Era curioso, pues hacía ya quizás un par de meses desde su llegada, las fechas combinaban por completo.
La partida acabó y el rubio comenzó a hablarle, así que Ciel decidió dejar de pensar para concentrar su atención a su príncipe.
Alois le contó su particular gusto por las fresas, casi nadie sabía que su fruta favorita eran esas pequeñas cositas rojas.
El peliazul le comentó lo que creía que Elizabeth y Sebastián podrían estar haciendo en ese momento, le dijo que muy probablemente Elizabeth se encontraba organizando telas o cajas con materiales que muy probablemente Nina Hoppkins no usará. Y que Sebastián seguramente estaría haciendo su guardia de la tarde, en la cuál se encargaba de vigilar la puerta trasera.
•
•
-Alois...
-¿Sí, cielito?
-¿De verdad nunca se supo nada del atentando contra Lizzy?- Preguntó, aunque su preocupación no era casi notoria en voz y cara, estaba ahí en su cabeza.
Alois suspiró, el ambiente se tensó.
-La última "pista" que nos dió resulta algo... inútil, cualquier persona puede usar botas café con moños morados, Ciel.- Respondió, restándole importancia.
-¿Hasta tú?- Preguntó, su tétrica voz tan fría resonó con pánico en la cabeza del más bajo, no había razón para que Ciel preguntaría eso.
-¿Qué?
-"Cualquier persona lo usaría", tu podrías estar incluído en esas personas.
-No me agrada lo que insinúas, Phantomhive.- El peliazul se sorprendió por ser llamado de esa manera, su cerebro lo obligó a pensar, cayendo en cuenta de un par de cosas más.
-Solo decía.- Dijo, sin darle más vueltas al asunto.
-No confías en mí, esa es la verdad, ¿cierto Ciel?
-Sí confío en tí Alois.
-Pruébalo...- Con la voz temblorosa y lágrimas amenazando con salir de sus ojos extendió su mano específicamente al cinturón de Ciel.
Había una daga.
-¿Qué?
-Confías en mi, ¿no? Dame la daga y deposita la confianza de tu vida en mis manos.- Sentenció. El mayor no daba crédito a lo que oía, le parecía una retorcida manera de demostrar confianza, nunca creyó que su príncipe se atreviera eso.
A final de cuentas, el hecho de que Alois pidiera una prueba de confianza demostraba que él mismo no confiaba en que Ciel le tuviera confianza.
Caótico, ¿no?
Pues sí, lo era.
Sin pensarlo más Ciel tomó el cuchillo con su mano y lo colocó sobre la mano del rubio para después guiarla justo hacia su propio cuello.
Su vida ahora dependía del ojiceleste, de que no ejerciera absolutamente nada de fuerza.
De cierta manera Trancy pudo matarlo si hubiera querido.
El mencionado aflojó su mano, haciendo caer la daga, abrazó a su novio con mucha fuerza y rompió a llorar, tener la confianza de alguien lo hacía sentir querido de una manera increíble, tanto que no quería que se fuera, o que cambiara nunca.
Ahora lo había decidido, nunca dejaría que aquello terminara.
Bajo ninguna circunstancia.
-Te amo, plebeyo.
-Y yo a usted, su alteza.
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Ai, que fuerte.
Felizañonuevo.
(Bait)
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Perdón por tardar tanto.
La historia se va poniendo mejor cada vez.
Gracias por leer, votar y comentar.
Adoro leer sus comentarios, en serio.
-MIYA MONTGOMERY.
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𝐇𝐀𝐔𝐍𝐓𝐄𝐃 || 𝘾𝙞𝙚𝙇𝙤𝙞𝙨
Fanfiction||Alois Trancy es el príncipe de un reino que no quiso gobernar, la soledad y emociones que nunca supo comprender lo consumen, lo hacen sentir en el infierno. Ciel Phantomhive es un chico humilde y amargado del reino vecino que termina coincidiendo...
