Capítulo 2

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— ¿Tienes certeza que es ella? — preguntó el más anciano.

Tenía un rostro redondo cubierto por una barba gris, coronado por un ceño fruncido.

— Sí, lo creo completamente.

Entre todos aquellos a los que siguió, Vanya tenía algo. La trató de conocer lo más que pudo, comprendía que era una decisión importante, nunca antes hecho mucho menos considerado; aún así buscó y entre todos los humanos la había encontrado a ella. Le gustaba la historia y la biología; por un lado, una pasión por lo antiguo y por otro, fascinación por lo nuevo; una cualidad por preservar y mantener, y otra por descubrir y fomentar el cambio. Un balance ideal. También era humana, significaba que ella podía entender a la perfección qué era lo que necesitaban, para ayudarles a recobrar la fe. Y lo más importante, una parte de ella, no importa cuán pequeña, seguía creyendo.

Aun así tenía sus reservas, por lo que solo respondió : — Mi instinto me dice que es ella.

En parte era verdad, sentía la seguridad en sus venas, cómo algo incorpóreo le empujaba hacía Vanya; era una señal, lo sabía. Los Sabios desde muy pequeño le habían halagado su instinto, demasiadas veces acertado, no pensaba ahora dejar de escucharlo.

Y a pesar de que el anciano no se viera convencido él estaba para asesorar, pero sus cuestionamientos tenían, dentro de todo, un límite, solo quien reinaba tenía la última palabra, y era la suya.

De entre los diversos lugares desde los que la vigilaba su preferido era un edificio a dos cuadras de distancia, era lejano como para dejar de incomodarla con su aura, y al mismo tiempo cercano para no perder el campo de visión. Era un viejo edificio restaurado que ocupaban de cafetería, solía apoyarse en un gran pilar blanco ubicado en el balcón del tercer piso, un sitio ocupado de bodega.

Ambas figuras llevaban de pie en el balcón unos veinte minutos, esperaban por ella. La observaron caminar, ya más tranquila; había guardado mayor distancia desde hace una semana en que decidió establecer el contacto.

Antes de invitar al viejo, con el fin de solicitar su opinión, la vigiló con cuidado; dos meses de completa investigación, de anotar detalles que le podrían convencer o disuadir, de examinar su forma de comportarse, de delimitar su rutina para tratar de comprender la motivación tras cada acción.

Descubrió una chica testaruda, algo impulsiva, llevada por sus ideales, aunque se esforzaba como ningún otro, era dedicada al borde de lo obsesivo y, lo más importante, valiente; parecía que no le aterraba enfrentarse a lo nuevo, a la incertidumbre, lo que era verdad, Vanya sabía que algo no estaba bien, sin embargo no tenía miedo. Y eso era lo que necesitaban.

Vieron su silueta entrar al edificio, fijaron sus ojos en la ventana del primer piso del lado izquierdo justo en el instante que ella cruzaba la puerta. Replicó su habitual rutina, abrió las cortinas, regó la única planta que tenía, se sentó a leer un libro viejo en compañía de un té caliente. Cuando se puso en pie en dirección a la encimera de la cocina supieron que era el momento indicado; no tenía escritorio por lo que era, además de zona para cocinar, su lugar de estudio, era su momento de ensimismamiento, en otras palabras estaría con la guardia baja.

El edificio tenía altas ventanas, los ladrillos muy gastados, las rejas negras con pintura desconchada; la puerta de entrada era de una madera gruesa y pesada, aunque al anciano no le hizo problema abrirla, sostuvo la mano en alto, sin siquiera tocar la fría puerta, para que aquella figura jovial y desgarbada lo siguiera.

Se dieron una mirada antes de tocar el timbre; se notaba la tensión, los hombros demasiado subidos, apretados; las palmas de las manos del más joven sudaban, mientras las del anciano reposaban firmes sobre el bastón; el aire pareció cargarse alrededor de las dos siluetas. No ocurriría nada si fallaban, pero el tiempo perdido no se recuperaba y no podían desperdiciar más. Una mano sin arrugas, cubierta de anillos, quedó un segundo suspendida en el aire antes de oprimir el botón.

Legado de SangreDonde viven las historias. Descúbrelo ahora