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~ Cupid - Fifty Fifty.




- Hae, cariño...




Mantuve los ojos aún cerrados, rehusandome a despertar por completo aún. Seguí escuchando esa lejana voz que poco a poco se iba escuchando con mas claridad. Hasta que abrí los ojos encontrando a la mujer que me vio nacer hace veinte años posada frente a mi.



- Haerin - siguió hablando desde el frente de mi cama - Debes levantarte ya.

- ¿Qué hora es? - pregunté en un bostezo tallando mis ojos.

- Son las siete en punto - finalizó dando la vuelta para salir de la habitación - Anda, arriba. Hyein ya llegó por ti. Va a desayunar con nosotras.

- ¿Hyein? - me puse de pie rápidamente y los últimos mensajes que envié ayer por la noche vinieron a mí mente - ¡Lo olvidé!



Rápidamente me levanté, tomé un rápido baño de menos de diez minutos, cepille mis dientes y después salí y busqué en mi guarda ropa algo lindo que usar. Tomé los primeros jeans que encontré, una blusa sencilla de mangas cortas y mis converse negros.

Agradecía tanto que en la universidad no era necesario llevar uniforme, en verdad lo odiaba.

Cepillé mi cabello y me maquille solamente un poco, máscara de pestañas, lipstick transparente y algo de rubor en mis mejillas y listo.



- Buenos días - bajé las escaleras saludándo a la castaña que ya estaba en la barra de la cocina esperando.

- Buenos días, Hae - me respondió sonriente.

- ¿Por qué tardaste tanto? - preguntó mi madre colocando los platos frente a nosotras.

- Perdón, no soy rápida para vestirme - aparte un poco la silla para poder sentarme en ella.

- Bueno, dense prisa en desayunar, por lo menos el primer día deben llegar a tiempo.

- ¿Vas a llevarnos? - tomé los cubiertos para comenzar a desayunar.

Negó ella - Hyein me comentaba que trajo su auto.

- Eso explica porque llegaste tan temprano.

- Yo siempre recuerdo los acuerdos que hago con mis amigas - me miró de reojo, aspirando el delicioso aroma de que desprendían los panqueques en su plato - Aún hay que ir por Sora también.

- ¿Por qué no vino Somi contigo? - continúe.

- Está haciendo algo importante - respondió llevando un trazo de los panqueques a su boca - Dijo que nos verá en la universidad.

- ¿Y qué es eso importante? - indagué.

- No puedo decírtelo.

- ¿Por qué no?

- Se lo prometí - se encogió de hombros sin mirarme.

- ¿Hablas en serio? - le pregunté abriendo la boca ofendida.

- Hablaremos de eso cuando estemos en la universidad - dio un sorbo a su vaso de jugo - Te lo prometo.




Después de terminar el desayuno y despedirnos de mi madre, subimos al auto, en marcha hacia la casa de Sora, la cuál no estaba muy lejos de la mía.

En menos de cinco minutos llegamos y justo afuera nos encontramos a nuestra pequeña amiga qua ya esperaba por nosotros afuera.




- Ni siquiera voy a preguntar el porque de tu ropa - Hyein solo negaba viendo a la rubia con otro de sus extravagantes outfits.

11:11 ;; Jeon JungkookHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora