Extra IV

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"Ven, escóndete aquí"

"Hermano" el pequeño al borde de las lágrimas sujetó la sudadera de su hermano para que no lo dejara "No quiero quedarme aquí"

"Jeongin te prometo que volveré por ti"

Changbin quitó con cuidado la mano de su hermano y en su lugar le entregó su peluche de zorro tejido a mano.

El pequeño estaba debajo de la cama siendo rodeado por más peluches, ropa, zapatos, todo lo posible para que no fuera visible que estaba escondido ahí.

"No hagas ruido y no salgas de aquí por ningún motivo" susurró hacia el montón de cosas.

Changbin se levantó y jaló las cobijas de la cama para hacerlas caer al piso y se tapara aún más.

Hace rato que la camioneta de su padre había llegado de sorpresa, se suponía que llegaría hasta el fin de semana. Así que tuvo que esconder lo más rápido que pudo a su hermanito.

"¡Changbin!"

Escuchó el grito proveniente del piso de abajo.

Changbin bajó temeroso las escaleras, caminó hasta el estudio de su padre, el hombre se encontraba sentado sobre su escritorio con un puro en la mano. La habitación tenía un olor horrible y estaba llenándose de humo.

"¿Y tu hermano?" sus palabras eran torpes y a juzgar por el aspecto de sus ojos, Jeohan había consumido otra cosa.

"Está dormido"

Jeohan se acercó peligrosamente hasta su hijo mayor.

Changbin en verdad tenía miedo de su padre, su aspecto grande y su fuerza bruta era algo por lo que debía temer.

Jeohan era un militar retirado, sus vicios lo obligaron a olvidarse de llegar a ser sargento o siquiera aspirarlo. Sin embargo dentro de su casa seguía vistiendo de verde, actuaba con sus hijos como si de un un par de soldados se tratara.

Las reglas eran estrictas.

No hablar si él no pregunta.

No ruido.

No escuela.

No risas.

No juguetes.

No desorden.

No.No.No.

Pero así había sido siempre. Era lo único que conocían ambos niños.

No puedes extrañar algo que nunca has tenido.

"Tráelo aquí" Jeohan empujó a su hijo torpemente haciéndolo tropezar.

"Pero está dormido. Es tarde" la voz del menor salía con tanto miedo que parecía que las palabras temblaban en su boca.

Jeohan no tenía humor para ese tipo de actitud.

"Si así lo quieres..." hizo una pequeña pausa para después tomar a su hijo del brazo sin intensiones de no lastimarlo. Lo arrastró bruscamente hasta el escritorio a donde lo lanzó.

Changbin se quejó por el dolor del impacto y cayó al suelo. El menor se puso alerta al escuchar la puerta cerrarse, se levantó rápido para intentar abrirla.

"Papá ábreme" intentó dar vuelta a la cerradura pero fue imposible, quiso botar el seguro pero tampoco funcionó, parecía atascada "¡Papá!".

Pegó su oreja a la puerta intentando escuchar algo; los pasos de Jeohan, el ruido de un cajón abriéndose y después el sonido de las escaleras.

"¡Papá!" el niño golpeaba desesperadamente la puerta, Jeohan no estaba en sus cinco sentidos y Jeongin estaba indefenso con él.

El menor se dio la vuelta y corrió hacia las ventanas pero ninguna tenía manera de ser abierta, tomó una pequeña estatua y golpeó el vidrio en medio de lágrimas que nublaban su vista. Nada.

VENDETTA | MINSUNGDonde viven las historias. Descúbrelo ahora