Capítulo 10

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—En serio, te agradezco mucho lo que hiciste por mí allá abajo— Exclame mirando fijamente a Patrick, quien se encontraba sentado a mi lado en la zona VIP. estaba segura que le había agradecido al menos unas quince veces desde lo que sucedió con Drew.

Sonrió entre dientes mirándome de una manera que me causó escalofríos, —está bien Princesa— agarró mi mano y besó el dorso —es un placer rescatar a tan bella damisela en apuros, estoy aquí para ti.— el apodo que uso y que la forma en que salió de sus labios hizo que mi estómago se revolviera inquieto. Allí estaban de nuevo las avispas.

Nos sentamos y hablamos por lo que pareció una eternidad, pero en realidad fueron alrededor de veinte minutos más o menos. Realmente me abrí a él, una parte de mi lo necesitaba y en parte por los tragos que tomé desde que llegué al club.

No estaba completamente segura de cuantos tragos llevaba, lo que sí sabía era que me estaba soltando con fluidez frente a Patrick, incluso en algún momento de la conversación lo invite a bailar, cosa que aceptó con una bella sonrisa, ese hombre tenía un no se que me atraía como abeja a la miel.

No bajamos a la pista de baile, en lugar de ello me tomó de la cintura y me llevó a una esquina del reservado y allí, bailamos tranquilamente. La música era algo lenta en ese momento, así que estuvimos muy cerca el uno del otro mientras nos movíamos al compás de la música, su aroma me tenía embriagada, la forma en la que me sostenía, en la que se movía guiando mis pasos, era algo que no podía describir.

Cuando la música cambió a una más rápida me alejé un poco de su cuerpo sin soltarme de su agarre, él me tomó de la mano y me hizo girar en mi lugar antes de tomarme de nuevo de la cintura y empezar un nuevo baile. No pude negarme a este, ni a los tres bailes que siguieron. Solo fue hasta que me sentí algo mareada que decidí frenar.

—Sentémonos un poco, siento que me caeré en cualquier momento.

—Como tu digas hermosa— con su mano en mi espalda baja me guió hasta la mesa donde se encontraban nuestras cosas, cuando me senté miré hacia la pista de baile buscando a Vicks, ya llevábamos mucho rato separadas.

—Le enviaré un mensaje de texto a Vicky, lleva mucho tiempo en la pista de baile y sin razón mía, debe estar preocupada— metí la mano en mi bolso y agarré mi teléfono para enviarle un mensaje. Antes de que pudiera escribirlo, me di cuenta que tenía algunos mensajes de ella.

"Stefh encontré al chico más lindo!"

"¡Me pidió que fuera a su casa!"

"Stefhany... Me voy con el chico lindo, te veré mañana!"

—Se fue con un tipo— me reí mostrándole el mensaje a Patrick. Ella siempre fue tan despreocupada. Desde que empezamos a salir como amigas me ha encantado eso de ella, lo sociable y libre que es a la vez. Revisé nuestro chat para revisar si había activado su ubicación en tiempo real, por suerte para mi, si lo había hecho.

era una especie de regla entre nosotras, cada vez que salíamos debíamos compartir nuestra ubicación, era un modo de saber dónde estábamos y de protegernos mutuamente.

—¿Tienes como llegar a casa?— Patrick me sacó de mis pensamientos.

—Llegamos aquí en taxi, solo debo salir a tomar uno o pedir un uber—. Abrí la aplicación uber e ingresé mi dirección lista para pedirlo.

—No te molestes princesa, te llevaré a casa— se acercó y bloqueó mi teléfono antes de que pudiera hacer algo.

—¡Oh no!, no podría aceptar eso, debes estar ocupado. No te preocupes, tomaré un taxi.

—No te estaba preguntando, cariño—, tomó mi mano con una de las suyas y mi bolso con la otra y me guió escaleras abajo. —Oye, Tony, ¿puedes hacer que traigan mi auto?— le pregunto al guardia que se encontraba al filo de las escaleras.

—Como ordene, jefe—, dijo antes de hablar a través de su walkie-talkie solicitando a alguno de sus compañeros traer el auto.

—Princesa, necesito que pongas tu dirección en mi teléfono— puso su teléfono frente a mí. Mire la pantalla entrecerrando mis ojos, me sentía algo mareada en ese momento, pero aun podía ver la pantalla.

—Aquí tienes— le devolví el teléfono y lo escuché soltar una sonora carcajada —¿qué?

—El nombre de la calle no tiene sentido, ¿en qué calle vives?— borró lo que sea que escribí y me miró expectante.

—Bowman road— respondí en tono sarcástico.

—sí, bueno, escribiste 'Bob flan roar', princesa—, se rió antes de volver a guardar su teléfono en el bolsillo y guiarme hacia la puerta.

Al salir el aire frío golpeó mi rostro haciendo que retrocediera un par de pasos, mi cuerpo se tambaleó y el mareo se hizo mucho más fuerte, todo daba vueltas a mi alrededor..

—Se siente como si hubiera bebido el doble de lo que realmente bebí— tropecé con mis palabras mientras él se reía de mí.

— No te preocupes cariño, no me importa llevar una ebria en mi auto, menos, una tan hermosa como tu, vamos.— Abrió la puerta del pasajero, ayudándome a entrar antes de ir a su lado del auto y entrar.

Su cuerpo se abalanzó contra el mío poniéndome muy nerviosa, nuestros rostros estaban a milímetros de distancia, podía sentir el aliento a alcohol que salía de su boca, también su respiración levemente agitada.

—¿Qué estás haciendo?— pregunté nerviosa, en ese momento él dio un respingo en el lugar y se alejó un poco de mí.

—Ponerte el cinturón de seguridad— se rió entre dientes mostrando la tira de tela que tenía en sus manos y llevándola hasta el seguro.

—Gracias.— susurró mirándolo de reojo. En cuanto el auto se puso en marcha cerré los ojos por lo que pareció un segundo.

—Princesa, ¿estás bien?— mi cuerpo temblaba y sentía que todo giraba a mi alrededor.

— Estoy bien, cuando quieras podemos marcharnos — lo escuche reir mientras me desabrochaba el cinturón.

— De hecho, ya llegamos cariño.— Abrí los ojos tratando de enfocar el exterior sin éxito.

—Eso fue rápido— solté sin pensar, agarré mi bolso y abrí la puerta del auto y baje sin mirar atrás, o adelante, en aquel momento ni siquiera sabía si estábamos en la casa correcta.

Camine a pasos torpes hacia la entrada de la casa mientras buscaba las llaves en mi bolso, a mi espalda podía escuchar unos pasos acercándose.

—Espérame, necesito asegurarme de que puedas entrar— Patrick corrió a mi lado, ayudándome a mantenerme estable ya que seguía tropezando hasta con mi sombra.

Abrí la puerta y entré notando que las luces del pasillo y del dormitorio estaban encendidas. me quede inmovil en el lugar y frunci el ceño tratando de recordar si las había dejado así o si las había apagado.

—Déjame ayudarte a ir a la cama— Patrick llegó por mi espalda abrazándome y besando mi mejilla.

—¿¡Qué carajo!?— escuche un grito proveniente de la sala, un grito furioso y con una voz realmente conocida. rodé los ojos y me agarre de las manos de Patrick para darme valor.

—Hola Oliver.

Conquistar su Roto CorazónDonde viven las historias. Descúbrelo ahora