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Y la curiosidad mató al gato.
































- "Y alguna vez... ¿Pensaste en el Amor?"

Una pregunta sencilla, que cuando los niños lo escuchan, estos sacan la lengua asqueados en pensar en ello, pero lo que no sabían. Es que más adelante, de adolescentes. Lo querrán, lo necesitaran. Hasta el punto donde luego lo odiaran porque no les fue bien, o lo amaran porque les fue de excelencia.

Pero... Esa pregunta, jamás le hizo de asco a la Valkiria, que desde pequeña ya tenía la respuesta más rápida que podría a todo. Serén, de pequeña, quería encontrar a alguien que la complementará, a alguien que tenga las mismas ideas, aptitudes e incluso más inteligencia que ella para mantener la chispa que desea.

Jamás se fijó en el físico, ni siquiera lo pasó por la cabeza, tenía la viva esperanza de que hasta por último, su querido cupido le flechara con otras características que ni ella pasó por pensar, así fue como. En el jardín, con apenas unos siglos, la pequeña Valkiria se encontraba en uno que otro jardín de Grecia... Los nórdicos habían asistido a una importante reunión de dioses y por petición de Freya, la Valkiria quedó como compañía por unos instantes.

Dibujaba en el suelo, con una pequeña sonrisa de oreja a oreja resaltando sus cachetes, el pequeño vestido que siempre llevaba se arrugaba en sus brazos por tantos movimientos en sus manos. Así fue como, Serén voltio a ver a su eje encontrando a un pequeño Dios escondido detrás de las columnas griegas.

No se había fijado bien, pero, ese pequeño Dios era el hijo de Zeus. Se había escuchado que el Dios supremo e padre de los dioses, tenía un nuevo hijo - Nada extraño - en el cual no conocía de nada. Pero la Valkiria por naturaleza curiosa, le sonrió al Dios en modo de saludo... Haciendo que este solo se escondiera de nuevo.

Hermes, apenas un jovencito de la casi misma edad de la Valkiria, se había sonrojado. Su corazón había latido por mucho y no sabía que le pasaba, por primera vez sentía, pena, vergüenza y aquella niña que al solo verla sabía que era nórdica le había causado ese sentimiento.

Solo iba pasando por allí hasta que la vió y quiso ver que hacía... Pero jamás creía que le pasaría tal cosa. Si su hermano Ares le viera de esa forma, aprovecharía la oportunidad para burlarse de el.

Al querer voltear a verla de nuevo, el pasillo estaba vacío y no había rastro en ningún lado de ella. Por lo que sólo bajo la mirada suspirando, por desaparecer ese movimiento voluntario en su corazón.

- Que lindos tatuajes! - Una voz detrás de él lo hizo saltar del susto - Oh! Perdona... ¿Estas bien?

El pequeño pelinegro volteo detrás de su eje, descubierto que el sigilo de la Valkiria era demasiado bueno para ser verdad. Y allí estaba ella, con su ropa apropiada, esa sonrisa dejando ver su sonrojo junto con un libro en sus manos. Tenía las manos un poco sucias por los anteriores crayones que uso, Hermes solo trago en seco antes de ponerse firme con elegancia, pero la tensión que le hacía su cuerpo con solo verla no era normal.

Verla a ella con ese cabello tan raro y corto, esos ojos verdes esmeraldas iguales a las de sus hermanas. Hizo temblar de arriba a bajo al pobre pelinegro.

- N-... No hay problema. - Dijo bajando la mirada - Es... Es un placer.

- ¡El placer es mío! - Con su vestido hizo una reverencia - Mi nombre es Serén Valkiria décima de la orden de Freya, la diosa del amor y la naturaleza - Se presentó como le enseñaron - La Valkiria de la ciencia. Discúlpame por la larga instrucción... Y Dime ¿como te llamas?

Valkiria de la ciencia ▫️| Nikola TeslaDonde viven las historias. Descúbrelo ahora