- ¡Hola! ¿Me recuerdas?
Abrió sus ojos con clara sorpresa.
A sus espaldas, los hermanos Haitani reían entre dientes.
- Ah sí.- Dijo, aún consternado.
No esperó verla ahí, había comenzado a olvidarse del rostro de aquella chica por lo fugaz que había sido su encuentro, pero ahora la tenía al frente.
En lugar del uniforme traía puesto un atuendo más casual acompañado de un bonito listón en la cabeza para sostener los mechones de su cabello.
Alguien de apariencia tan dulce y bonita no debería estar presente en un lugar lleno de pandilleros, simplemente no parecía encajar.
Ella se había rascado la nuca, con una sonrisa nerviosa.
- Uh si yo...-Balbuceó.- Lamento llegar tan tarde, quería hacer algo para ti pero se me ha ido el tiempo.
Mochizuki arqueó una de sus cejas, la declaración de la joven le había tomado desprevenido por completo.
- ¿Para mí?
La chica asintió fuertemente, buscó en su mochila ante la mirada perpleja del chico más alto, de ella sacó una pequeña caja de bento, similar a la que había traído una semana antes.
- Si es para ti.- Exclamó mientras que mostraba el empaque al pelinegro.- Quería agradecerte por todo lo que hiciste por mí.
Esa sonrisa tierna que mostraba sus dientes aperlados y los hoyuelos de sus regordetas mejillas le ganaron una mirada de incomodidad por parte del pelinegro.
Nada tenía sentido.
Con torpeza bruta, tomó el paquete de bento de las manos de la chica, quién no dejaba de sonreírle de manera boba.
¿Por qué lo hacía?
Las chicas delicadas como ella huían de él, ni siquiera le volteaban a ver. Cuando cruzaba por la calle, era normal que se alejaran del chico alto y musculoso con porte de pandillero.
- No debiste hacerlo.- Dijo con tono serio.- Es peligroso que vengas tan tarde tu sola ¿A caso viniste con alguien más?
Buscó con la vista a cualquier otra persona que no encajara entre el mar de uniformes, esperaba que ella hubiese llegado con un amigo o hermano mayor.
- No nada de eso, vine yo solita.- Exclamó orgullosa de si misma.- Anda, no seas quisquilloso y come algo antes de que se enfríe más.
Aunque inocente, el amable gesto de la chica era una especie de plan maleficio.
Tras ese contenedor lleno de un platillo digno de la receta de su abuela, se encontraba un método de persuadir hasta al pandillero más duro.
Su abuela ya lo había dicho una vez.
"La mejor manera de llegar al corazón de un hombre era a través de su estómago"
En su mente, si lograba cautivar y ganarse la simpatía de ese chico grande entonces tendría a su disposición toda la información que necesitaba para su reportaje estrella en la palma de su mano.
Se había esmerado de más cocinando para él, quería desesperadamente que su intento de ganar la confianza funcionara al primer intento.
Aunque, era obvio para cualquiera que (__) no era la mejor en mantener una mirada de póker.
Sus ojos (c/c) brillaban con tal intensidad que parecían pequeñas estrellas, sus labios se apretaban en una línea fina que los obligaba a mantenerse sellados hasta que el pelinegro se decidiera por abrirlo.
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Rumores [Mochizuki Kanji x Reader]
FanfictionCon el tiempo encima, era difícil encontrar una buena noticia la cual publicar en el periódico escolar. A esas alturas todo parecía demasiado monótono para su gusto. Quién diría que un encuentro con un delincuente abriría una esperanza para un buen...