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Han pasado tres meses, Iván quiere dar el segundo paso y yo también, hoy cenaremos y estoy, casi un cien por ciento que me hoy me pedirá ser su novia.
Muchos me critican por que Iván tiene veintinueve y yo dieciocho pero, el y yo somos felices y eso es lo que cuenta, no cambio mi familia por nada, y Iván también es parte de mi familia entonces también a él no lo cambio por nada.
Iremos a cenar a un restaurante fuera de la ciudad, iremos en avioneta a el lugar.
Ahora me encuentro cambiándome, Iván ya está listo, trae un smoking negro que lo hace ver guapísimo, está tomando un whisky mientras ve "La vida secreta de mis mascotas".
Aveces es taan infantil, siento que se le olvida que es narco de vez en cuando, lo veo a través del espejo y comienzo a reírme por lo bajo.
Termino de colocarme mis aretes y estoy lista.
-Iván, ya estoy lista.-dije.
Iván me miro y se quedo embobado mirándome, mordió su labio y hablo.
-Muñequita te vez preciosa.-dijo mientras sonreía tiernamente.
-¿Que carajo echo para merecerte eh?.-dice acercándose para besarme.
-Bueno, el echo de ser tu quien se trataba pues, claro que me merecías y mereces.-dije mirándolo con amor.
La verdad siento que me estoy enamorando muy rápido pero, me gusta arriesgar, con tal que, "el que no arriesga no gana".
¿No?.
Nos besamos y nos fuimos para el restaurante, subimos a la camioneta y tomamos rumbo.
Iván me estaba dando besos en el dorso de mi mano, y de verdad no se como explicarlo pero sentí mariposas en mi estomago.
Es que, sinceramente lo que más me enamora de él es saber lo atento y detallista que es el.
No porque sea interesada, me refiero a que si yo le digo, me gustan los elefantes al día siguiente me trae algo que tenga que ver con un elefante.
No es codo, no le pesa pagarme nada, y eso me gusta ya que, yo no voy a andar con un tacaño que no me invite ni a los tacos.
Aunque también aveces le pongo un alto porque, quiere pagarme todo, un buen ejemplo fue el día que me compro mi hermosa camioneta, no le alegue tanto pero, luego si hablé con el de que yo también puedo pagarme mis cosas ya que yo también tengo la manera.
Bueno, para no seguir con ese tema taan largo, prosigamos con la pedida, ah perdón, cena misteriosa de Iván.
Subimos a la avioneta, duramos cuarenta y cinco minutos aprox, blah, blah y más blah, Llegamos al lugar.
Era hermosa, se las describiré, era una hacienda color beige con pinos gigantes, era una hacienda mexicana.
Nos adentramos, sin antes taparme los ojos para no arruinar mi sorpresa, dice Iván.
Caminamos unos cuantos metros y en eso Iván me quito la venda.
Vi unas hermosas y gigantescas letras preguntándome, ¿QUIERES SER MI NOVIA?, a lo cual yo volteé con Iván y le respondí " Si ".
En eso, Iván gritó fuertemente " ME DIJO QUE SI ", salió un mariachi y empezaron a cantar la canción Sabes una cosa, de Luis Miguel.
Junto a ellos salió toda la familia de Iván y mi hermana y madre.
Empezaron a gritar Beso, beso, así que agarre a Iván de la corbata y le di un beso.
El lo profundizó agarrando mi cintura y inclinándome hacia bajo.
Nos empezaron a felicitar y nos dirigimos a sentarnos.
Cenamos, brindamos, bailamos y gozamos como nunca.
Tiempo después todos se fueron menos, Iván y yo porque nos quedaríamos unos días en la hacienda.
Entramos a la habitación y nos besamos.
Nos pusimos nuestras respectivas pijamas y nos acostamos abrazados mientras disfrutábamos de una película.