capitulo 5

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Narra Sparta

Nos fuimos al bosque dejando a Conejo. Seguía enojado con él así que decidí castigarlo, pero la verdad quería pasar tiempo con Alexy. Realmente me recordaba a alguien pero no sé a quién. Caminamos sin rumbo un rato hasta estar lejos de la cabaña

Alexy: c-creo que ya nos alejamos mucho ¿¡Y si nos perdemos!?

Se oía alterado

Sparta: no te preocupes yo sé cómo ubicarme en este bosque

Se veía muy nervioso así que traté de animarlo

Sparta: dicen que el musgo crece al norte de los árboles

Me miró con atención

Sparta: pero en este bosque crece en todos los lados del árbol excepto en el norte

Me miró asombrado

Alexy: ¿¡Enserio!? Es demasiado raro

Sparta: lo sé

Dejé de caminar y me senté, él me imitó, nos quedamos en silencio durante un largo rato hasta que decidí hablar

Sparta: ¿Sabes por qué dicen que este es el bosque más peligroso?

Alexy: escuché que 20 personas entraron y jamás volvieron, pero otros han logrado volver

Sparta: ¿Tienes idea de por qué?

Alexy: creo que es por los animales de la zona, hay osos

Sparta: tienes razón, por eso hay que estar atentos

Me levanté y entonces hizo lo mismo. Le señalé un árbol para que lo viera, entendió de inmediato qué debía hacer. Lo inspeccionó, sonrió de golpe y emocionado comentó

Alexy: ¡¡A-aquí no hay musgo!!

Asentí y luego muy alegre me miró

Alexy: ¿Y ahora? ¿Qué hago?

Parecía muy emocionado. Sonreí

Sparta: ¿Sabes a dónde queda el este ?

Alexy: ¿al lado izquierdo del sur?

Sparta: en realidad es al derecho, pero bien

Alexy me miró apenado

Sparta: no te preocupes, estás aprendiendo

Se escuchó un ruido el cual me heló la sangre, pasos, pero no eran cualquier paso. Yo conocía ese tipo de caminar, no era un conejo, tampoco un ciervo, y mucho menos un oso, era nada más y nada menos que otro ser humano. Me acerqué a Alexy y me coloqué delante de él para protegerlo. No estaba seguro de qué pasaba pero no me quedaría a averiguarlo. Tomé su mano y con cautela lo guíe por el bosque hasta llegar a un lugar lejos de la cabaña pero donde había refugio. Lo ayudé a pasar por los matorrales y entramos a un árbol hueco. Tapé su boca y entonces lo vimos pasar frente a nosotros. Un hombre no más de cuarenta pero no menos de treinta y cinco, vestía un pasamontañas y un abrigo de piel, un pantalón azul algo desgastado y unas botas con suela gruesa, tenía barba y unos guantes negros. Pasó inspeccionando un poco el área tratando de encontrarnos, vi que por ahí había un ciervo joven así que le lancé algo para que saliera corriendo, en el momento en el que hizo ruido al escapar el hombre se fue en esa dirección, pude escuchar los pasos desvanecerse mientras se alejaba. Le destapé la boca a Alexy y entonces me abrazó muy asustado. Susurró casi sollozando

Alexy: t-tengo miedo

Coloqué mi mano en su espalda para que se calmara un poco

Sparta: no te preocupes ya se fue

Una vida tranquila //Spartor//Donde viven las historias. Descúbrelo ahora