Estaba feliz, mucho más ahora que regresaba a su hogar con sus hijos, siempre que se iba le era inevitable llorar, esto último claramente solo lo hacía con su esposo presente, no le gustaba que sus amados hijos lo vieran llorar, según Carlos no pasaría nada si lo veían, pero el sabía que no era así.
Una vez llegaron a su hogar, lo inundó la felicidad, por fin estaba en su amada casa, y ahora que no tenía trabajo durante un tiempo, le alegraba en demasía pasar tiempo con su adorada familia.
-¡Dios!, no sabes lo mucho que extrañaba estar aquí.- Le mencionó a su querido esposo. -¡no puedo esperar a pasar tiempo juntos!- Esto último lo emocionaba muchísimo.
-Claro que si mi amor.-dijo el español. -Aunque hay unas cosas que debo contarte en privado, solo tú y yo.- Al momento que dijo eso nuestro querido monegasco se tensó, ¿tan grave era el asunto para querer hablarlo en privado y no ahora?, eso le trajo un mal presentimiento.
-¿No puedes darme un pequeño adelanto de lo que será la charla?, ¿hice algo mal?, siento que hay algo que me estás ocultando Calos.- Que lo llamara por su nombre prendió todas las alertas del español.
-Ven, vamos a mi oficina, es mejor hablarlo ahora cariño.- Ambos caminaron de forma rápida hacia la oficina de Sainz, querían acabar con esto lo mas pronto posible, sobre todo Charles al notar la actitud de su amado esposo.
Una vez entraron y colocaron seguro a la puerta, Carlos se dirigió a Charles de forma lenta y lo acunó en sus brazos, mientras se encaminaba a un sofá de terciopelo que tenía ahí, y Charles se dejó, estaba preocupado.
Cuando ambos estaban acurrucados en el sofá, Carlos empezó a hablar mientras acariciaba el cabello del padre de sus hijos. -Amor, primero que todo no quiero que entres en pánico ni empieces a llorar, se que es algo fuerte pero, quiero que esto nos una más como familia y a nosotros dos como pareja, también cambiarán algunas cosas de las que te irás dando cuenta más tarde, no quiero que me veas como alguien diferente, seguiré siendo el mismo niño llorón enamorado de ti desde hace 15 años que siempre estaba detrás de ti, por favor quiero que lo tengas en cuenta si?.- dijo mientras acariciaba el cabello de su marido.
A este paso Charles ya se había imaginado lo peor, con las declaraciones de Carlos ya estaba entrando un poco en pánico, a pesar de que le hayan dicho que no lo hiciera, para el era algo inevitable por mas que quisiera.-Okay entiendo, ¿pero podrías decir que es lo que sucede de una vez por favor?, ya me estas preocupando mi cielo.- exclamó mientras la duda lo consumía, al igual que estaba un poco extrañado con lo que decía su compañero de vida.
-Verás mi amor, he estado buscando el momento y la oportunidad perfecta para poder contarte esto pero me temo que nunca lo encontré y no puedo seguir ocultándote algo de esta magnitud.- mencionó al momento que tomaba una gran bocanada de aire. -Mi familia está involucrada en la mafia.-Dijo mientras cerraba los ojos con miedo a la reacción de Charles.
Carlos cerró los ojos como si se estuviera preparando para recibir una tormenta, imaginándose el chasquido de un trueno y un rayo cayendo sobre él. Pero en lugar de eso, cuando volvió a abrirlos, se encontró con Charles mirándolo con una sonrisa ladeada que casi brillaba como el sable de luz de Luke Skywalker.
-En verdad lamento mucho no haberte dicho antes, siempre tuve miedo por tu reacción, imaginé que al enterarte me dejarías y no querrías relacionarte más conmigo, por favor perdóname.- a la misma vez lo apretaba fuertemente contra su pecho.
– Oh, cariño, ya lo sabía –dijo Charles, devolviendo el abrazo con una calma que desarmó a Carlos como si le hubieran lanzado un peluche en lugar de un bazooka. – Te he estado observando. Después de la vez que llegaste a casa con un abrigo de piel que parecía haber pertenecido a un oso de peluche vintage, y la peculiar manera en que siempre evitas hablar de tus "inversiones familiares", no era difícil de distinguir.-
Carlos se quedó paralizado. ¿Qué? Pensaba que había mantenido sus secretos como un mago en un espectáculo, ¡y justo había revelado el truco! Por un instante, se sintió como el niño que se había escondido detrás de la cortina, convencido de que nadie podría verlo, solo para descubrir que su mamá le estaba sacando fotos desde el otro lado.
– ¿Así que sabías? –preguntó, aún aturdido
-– Claro que sí, amor. Hasta la vecina sabe que algo raro pasa en tu familia, cada vez que salgo a al garage a buscar el auto, me mira con una cara que es como si me dijera: ayyyy no aléjate no me mates o algo y siempre termina huyendo. Pero es que de verdad.-Dijo acurrucándose mas en el pecho de Carlos.-Siempre me mira con una cara de terror y eso que yo quería ser su amigo.-Al terminar de decir eso batió sus pestañas dejando ver su indignación.
Carlos soltó una risa nerviosa. – Bueno, en ese caso, tendré que decirle a mis primos que ya dejen de actuar como unos santos en las cenas de navidad, siempre se contienen porque no quieren que te lleven una mala imagen de ellos, van a irse para atrás cuando les cuente. Aunque, pensándolo bien, eso podría hacer que los juegos de mesa sean más emocionantes. Imagínate: Familia, el Monopoly ha pasado de ser un juego a una cuestión de vida o muerte.-
– Amor, no te preocupes. He visto suficientes películas de mafiosos como para saber que no hay nada que temer... excepto cuando uno de ellos olvide mi cumpleaños. Ahí sí que va a haber problemas, recuerdo cuando Roberto lo olvidó y estuvo un mes entero enviándome regalos.-
Ambos estallaron en carcajadas mientras Carlos se dio cuenta de lo absurdo de la situación. Había estado sufriendo por culpa de un secretito que realmente no necesitaba ocultar. Después de todo, su relación era más resistente que cualquier cosa en el mundo.
Carlos miró a Charles con una mezcla de alivio y admiración. Nunca había estado tan agradecido por su astucia. – Entonces, ¿esto significa que no me dejarás por ser de la mafia?-
– ¡Por favor! –dijo Charles, cruzando los brazos con un guiño– te quedas conmigo, incluso si eso significa tener que aprender a cocinar después de que mis suegros decidan hacer una carnicería en casa. Porque, honestamente, obviar la familia mafiosa puede ser complicado, pero nadie puede resistirse a las albóndigas de la Reyes, y honestamente yo no creo ser la excepción. Aparte, ¿en serio crees que dejare escapar tan fácil de mi Calos Sainz?-
-Mmm no lo creo, me alegro mucho de escuchar eso querido, pero creo que ya sabes que nunca seré capaz de huir de ti, bien sabes que me gusta ser tuyo- Carlos no podía dejar de ver esos hipnotizantes jardines que el menor llevaba por ojos y poco a poco fue acariciando su mejilla hasta que fueron acercándose hasta darse un dulce y profundo beso que expresaba todo el amor y la conexión que tenían.
-Gracias por ser mi esposo, estoy inmensamente agradecido de tenerte en mi vida señorito Sainz- Dejo un último beso en sus labios y se dedicó a besar la mano de Charles donde llevaba su anillo de compromiso.
-Oww, no es nada señor Sainz, ahora levántate que prometí a los niños que saldríamos los cuatro a comer helado aprovechando que estoy en casa, párate párate- Al decir esto empezó a dar leves empujoncitos a su esposo provocando provocando que este cayera del pequeño sofá.
-¡Eyyy que pas- Carlos no pudo terminar de hablar al sentir los esponjosos labios de su marido en los suyos, tomándolo por sorpresa.
-Perdóname Calos, apúrate te veo abajo-
Lo último que vio fue la silueta de Charles salir corriendo de su oficina mientras negaba con la cabeza, ¿que iba a hacer con el?.
Waooo, casi mil palabras, bueno primero que todo me gustaría agradecerles a todos los que votaron, no saben lo feliz que me hace.
Hoy les traje un nuevo capítulo con el poco tiempo libre que tenía, si encuentran algún error ortográfico o algo no duden en avisarme, ah!, y si se preguntan por los niños, ellos quedaron con Max en el patio jugando, Max puede ser un niño mas si se lo propone jsjsjsjs
Trataré de actualizar lo mas pronto posible, aunque no prometo nada, apenas me desocupe y tenga tiempo traeré actualización. Nos leemos pronto!!!
Se despide Cam.
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Mon amour
RomanceCarlos y Charles. Eran el matrimonio perfecto ante los ojos de todos, y realmente no se alejaban mucho de la realidad, tenían esa chispa desde aquel día en el qué se conocieron. Todo iba perfecto, se casaron y tuvieron dos preciosos niños, eran...
