deuxième chapitre

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Era un lunes

Sus hijos estaban en la escuela, su esposo en su trabajo como director de su empresa, y el en su trabajo como modelo. Era prácticamente un esposo trofeo, le encantaba.

y para que negarlo, Charles era poseedor de una belleza extraordinaria, toda persona que lo mirara quedaba embelesado.

Por lo tanto siempre habría alguien queriendo cortejarlo, a pesar de que siempre mencionaba que estaba felizmente casado con el amor de su vida. Los que intentaban cortejarlo siempre pasaban este "pequeño" detalle por alto.

Eso a veces podría traer consecuencias, aunque no lo parezca Carlos era alguien realmente celoso, esto siempre causaba una pequeña risa a Charles.

Justo ahora por cuestiones del trabajo se encontraba fuera de Mónaco, más específicamente en Maranello, Italia. Mientras estaba fuera, su esposo se encargaba de mantener su casa en orden. Igual siempre trataba de muy disimuladamente darle pequeñas asesorías sobre que hacer y que no. 

volviendo a la rutina, ya se acercaba la hora de que sus hijos salieran del colegio.

Y ahí se encontraba Carlos, hecho un manojo de papeles. Firmaba algunos, otros los desechaba, guardaba y doblaba. Se estaba cansando y eso que aún le quedaba una montaña mas de papeleo. Preocupado, llamó a Max del teléfono de su oficina, de inmediato este ultimo se presentó.

-¿Qué pasa Carlos? - al hablar cerraba la puerta cuidadosamente.

-Max, por favor ve a recoger a los niños al colegio, estoy realmente ocupado- Pronunció Carlos.

Solo recibió un asentimiento vago como respuesta, y así de rápido como llegó se fue. 

Max era su mano derecha para todo, aparte de ser su mejor amigo desde la infancia tenían un lazo de confianza increíble. Incluso le confiaba hasta su propia vida.

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-¡Mira es Max, vino por nosotros!- Dijo Céline , la hija mayor del matrimonio Sainz-Leclerc.

-Ah, no lo había visto, ¡corre antes de que nos deje!- Menciono riendo Antoine, el menor de la familia.

Ambos rieron mientras corrían hacia el Ferrari Purosangue negro que estaba aparcado en el estacionamiento.

Hola Max, ¿Cómo estas?- Saludo Céline.

-Muy bien, ¿Cómo les fue hoy?-Dijo mientras conducía camino a casa.

-Bien, aprendí algo de historia, fue divertido

-¿Y tu Antoine?- Interrogó Max.

-¡Excelente!, clasifiqué para las olimpiadas intercolegiales jugando tenis, no puedo esperar para contárselo a papá- Exclamo un muy emocionado Antoine.

-Que bueno, me alegro mucho por ti- Dijo Max.

Apenas llegaron y estacionaron el auto, ambos salieron corriendo a la oficina de su padre.

papá, papá!- Dijo Antoine mientras se colgaba del cuello de Carlos, desde cierta distancia reía Max mientras veía la escena.

Hola campeón, hola mi princesa!¿como les fue?-

-muy bien papi, hoy vi como a varios los fueron a recoger sus mamis y yo también quiero ¿Cuándo llegará papi Charles?, lo extraño mucho- Dijo una un poco desanimada Céline .

-Yo también lo extraño, dentro de una hora debemos ir a recibirlo en el aeropuerto- Pudo ver como se iluminaban los ojos de ambos niños ante tal noticia, eso le conmovió.

-¿Trajeron ropa para cambiarse? no querrán que papi los vea algo sucios, ¿verdad?- 

Ambos niños contestaron y corrieron a la oficina de Carlos.

Este último ayudó a Max a bajar las cosas de sus hijos, para pasar a convivir con sus hijos mientras esperaban la llamada de Charles.

Ese día prometía ser perfecto, y nada ni nadie lo iba a cambiar.

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Charles había llamado y había dicho que fueran a buscarlo al aeropuerto. Ambos niños saltaron de la emoción al escuchar eso. Pero Carlos quedó algo desconcertado, su esposo había dicho que su fecha de regreso sería en aproximadamente en una semana exacta.

Su respuesta es que quería que fuera una sorpresa para estar juntos lo mas pronto posible. 

Una vez en el aeropuerto todos esperaban con ansias a su querido monegasco, no lo veían desde hace un mes.

Miren es papi!- Dijo un emocionado Antoine. El pequeño señalaba a unos curiosos ojos verdes, que al parecer recorrían el lugar en su búsqueda. Y al verlo su mirada parecía brillar con la intensidad de mil soles.

Ambos niños empezaron a correr con todas las fuerzas que sus piernas les permitían hacia donde se encontraba Charles.

-Mis niños, ¡no saben cuanto los extrañé!- Dijo charles casi al borde de las lágrimas, mientras repartía besos por toda la cara de sus hijos.

Una vez ambos niños lo soltaron se dirigió con mucha emoción hacia el dueño de sus suspiros y desvelos, su esposo.

Mi amor, te extrañé muchísimo, me hiciste falta desde el primer momento en el que me fui!- Ambos se fundieron en un abrazo profundo, al despegarse Charles tomó las mejillas del español y unió sus caras en un suave beso lleno de amor. En su viaje se dio cuenta de lo mucho que necesitaba la presencia de Carlos, incluso más de lo que le gustaría.

Carlos no era un hombre de palabras, eso se sabe a ciencia cierta, así que solo se dedicó a abrazar a Charles y a dejarse mimar por este mismo.

Ahora con su esposo en casa, nadie podría dañar su preciada felicidad, o eso fue lo que creyó en un principio.

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Oke, creo que quedo bien para ser el primer capítulo, no se, cualquier cosa me avisan, cualquier sugerencia o corrección será aceptada de forma gustosa,

Se despide, Cam.


Mon amourDonde viven las historias. Descúbrelo ahora