Todo lo que sucede una vez, puede no suceder nunca más... Pero todo lo que sucede dos veces, sucederá, ciertamente, una tercera...
Llevaba aproximadamente unas cuantas semanas sin pegar ojo... Podía asegurar con toda certeza que esa noche tampoco iba a dormir... Pero me equivocaba, sobre las tantas de la madrugada el mazo de Morfeo me dio en toda la cabeza provocando que cállese en un profundo sueño... Todo lo que no había dormido hasta ahora lo estaba recuperando aquella noche.
Una luz intensa interrumpió mi sueño y la voz de mi madre llego a mis oídos como un chirrido desagradable. Abrí los ojos mirando hacía el despertador y vi que eran las nueve, le contesté de mala gana ya que era demasiado temprano y llevaba varios días sin dormir... Bueno, digamos que no me suelo levantar de buen humor... Además, la hora de la presentación era a las once y media de la mañana, podría aprovechar el tiempo que quedaba para dormir un poco más...
Y pensar que llevaba semanas deseando que llegase el día y ahora que llegó, lo único que quiero es dormir... Es verdad lo que dice mi hermano, es mejor desear algo y no tenerlo, que tenerlo y ya no poder desearlo... Nos aburrimos tan pronto de lo que tenemos...
La voz de mi madre interrumpió mis pensamientos, decidí levantarme ya que no quería parecer un zombi el primer día de clase, para eso ya habría tiempo durante el curso...
Mi madre no paraba de repetir la misma dichosa frase... Me estaba estresando, y a esas horas del día no era bueno..¡ Además, lo que estaba diciendo era una soberana tontería ! ¡ Desde cuando yo tardo dos horas en arreglarme ! Sí yo tardo menos de diez minutos... Y en mí defensa, tardo eso porque me da vagancia vestirme rápido... Pero bueno, la verdad es que ya que estaba levantada me daba igual vestirme o no.
Abrí el armario y os juro que nunca se me había echo tan inmenso..¡ Parecía que la ropa se había multiplicado! En ese momento me dí cuenta de que tenía que deshacerme de la mitad de la ropa... Pero eso lo tendría que hacer otro día, en este momento lo importante era buscar algo que estuviese decentemente presentable... ¡Espera un momento! ¿ Desde cuando me preocupo de mi apariencia ?... Un golpe me despertó del trance, miré a mi alrededor y vi que mi gato Ámbar había tirado el caballete. A veces quiero matar ese gato... Aún que la verdad lo quiero demasiado como para hacer eso, el día en que llegó a mi casa supe que nos haríamos inseparables... Otro golpe me saco de mis pensamientos ¡ Como no !.. Esta vez había tirado el despertador... Me preguntó cuando será el día en que deje de tirar mis cosas. Me levanté y primero recogí el caballete, no recordaba que pasará tanto... La verdad , es que hacía tiempo que no lo utilizaba, tal vez estudiar artes me animé a utilizarlo más a menudo... ¡ Pero será posible que no sea capaz de estar centrada un minuto..! Regresé a la vida real y me agaché para recoger el despertador ¡ Eran ya las nueve y media y yo seguía haciendo el ganso por la habitación! Me centré y me dirigí hacía el armario de nuevo, abrí el cajón donde guardo los pantalones y empecé a sacar pantalón tras pantalón... Me ponía uno y me lo sacaba, ninguno me quedaba bien. Desde cuando me quedaban tan grandes... Después del quinto pantalón desistí, decidí ponerme uno de esos pantalones anchos que tanto odiaba mi madre. Ahora lo complicado era buscar un camiseta que combinase con semejantes estampados. Me encantaban ese estilo de pantalones pero la verdad es que no era nada fácil buscar camisetas o jerséis que peguen con esos pantalones..¡ Ya estoy otra vez en él mundo de las piruletas ! ¡ Anaix , céntrate! Cogí la primera camiseta que vi y me la puse... Al fin, había acabado con esa pequeña tortura. Fui a la cocina y me calenté un poco de leche. Mientras esperaba a que se calentase, ojeaba los mensajes que me estaban llegando, concretamente estaba mirando el mensaje de mi mejor amiga Ana. Decía que estuviese lista a las diez y media para coger el bus a tiempo... Ana era demasiado puntual, bueno en comparación conmigo todos son puntuales... Cuando me dí cuenta, la leche estaba rebosando de la cacerola... Definitivamente, mi don para cocinar era nulo. Recogí todo lo más rápido posible para que mi madre no se diese cuenta pero eso iba a ser imposible... Si antes lo llegó a pensar, antes aparece... La verdad es que se puso echa un basilisco, pero para ser sincera, me fui antes de que me pudiese castigar...
Cerré la puerta rápido y decidí bajar corriendo por las escaleras, abrí la puerta del portal y al salir a la calle vi a Ana. Le di un abrazo enorme y efusivo y nos dirigimos hacía la parada del bus.
Ana me estaba contando sus vacaciones, no le estaba haciendo demasiado caso... Es que no podía parar de pensar en que la gente me miraba más de lo normal. Vale, llevo unas pintas un poco raras pero no eran nada que no hubiesen visto antes... Llegamos a la parada del bus y Ana seguía hablando ¡ Esta mujer habla por los codos! Mire hacía el contador para ver cuanto le quedaba para que llegase el bus y vi que le faltaban 10 minutos. Ana me sacó del trance preguntándome si la estaba escuchando, menudo corte... aún que ella estaba acostumbrada a verme en mi mundo, no se extrañaba nada que no la estuviese escuchando... De repente escuche unas risas que procedían de mi izquierda, mire disimuladamente y pude ver como dos chicas de mi edad me estaban señalando. Pude suponer que se estaban riendo de mí... La verdad es que estaba acostumbrada, pero por muy acostumbrada que estuviese no podía evitar bajar la cabeza. Al hacer eso puede ver que me había olvidado de ponerme los zapatos ¡ Dios, que vergüenza! Salí corriendo y me dirigí hacía mi casa corriendo como si no hubiese un mañana. A lo lejos se podía escuchar a Ana diciendo que a donde iba.
legué a mi casa en tiempo récord, la verdad es que soy rápida cuando quiero... Timbre para que mi madre me abriese la puerta, mientras que esperaba, cogí el móvil y pude ver que eran las once y posiblemente ya había pasado el bus..¡ Perfecto, no podría haber empezado mejor el día..! Me abrieron la puerta y subí corriendo por las escaleras, no tenía tiempo para esperar el ascensor. Mi madre ya había abierto la puerta, cosa que hizo que me ahorrase unos minutos, entré y me puse mis zapatillas. Salí corriendo y..¡ Como no ! Me tropecé con los cordones y me caí por las escaleras... cuando llegué al final del descansillo, me levanté demasiado rápido como para preocuparme de si estaba bien o mal.
Nunca antes me había preocupado tanto llegar tarde... Seguí bajando las escaleras, aún que esta vez más lento, soy demasiado torpe y sé que me volveré a caer así que mejor que me ande con ojo. Abrí la puerta del portal y seguí corriendo, llegué a la parada y vi que quedaban aproximadamente treinta minutos para que llegase el bus de nuevo. Cogí el móvil del bolsillo y deseé que no fuesen y media y... no, no eran y media, pero quedaban quince minutos para que lo fuesen así que no se que es peor...
¡ De perdidos al río..! Salí corriendo con la esperanza de poder llegar a tiempo... Después de nueve minutos corriendo me di cuenta que aún me quedaba mucho pero no perdí la fe... O al menos eso quería pensar antes de ver la semejante cuesta que me quedaba por subir..¡ Las calles de Santiago no podían ser planas no..¡ Tenían que ser empinadas !
Pero aún así, seguí corriendo... Cuando llegué al final de la calle pensé que se me iba a parar el corazón, pero no por el cansancio, si no porque ahora tenía que bajar escaleras... Saqué de nuevo el móvil del bolsillo y efectivamente, quedaban cinco minutos para que empezase la presentación. Decidí correr con las pocas fuerzas que me quedaban, baje las escaleras rápido y alcé la vista para ver cuánto más me quedaba y pude ver que ya estaba llegando. Eso me ánimo y me dio fuerzas, hice un último esfuerzo y llegué al instituto. Pensé que iba a llorar de felicidad, nunca antes me había emocionado tanto llegar puntual al instituto...
Ana estaba delante de la puerta principal, cuando llegué a junto de ella, que no fue nada fácil ya que tuve que hacerme paso entre un montón de niños de la E.S.O... Ahora que lo pienso ¿ Soy yo o cada vez son más pequeños?.. Bueno, pues eso, que cuando llegué a su lado quise matarla por no haberme dicho antes que no iba calzada... Pero se me adelantó ella, me dio un toque con la mano y me preguntó porque me había ido así sin decirle nada. Yo le dije que se lo explicaría más tarde y justó cuando le dije eso, sonó el timbre para que entrásemos.
Aquello parecía un documental de la fauna animal... Los niños corrían como locos al mismo tiempo que gritaban, que espectáculo... Y yo pensaba que en mí anterior instituto eran salvajes...
Un chico situado en la puerta estaba gritando que los de primero de bachillerato tenían que ir al salón de actos, ahora la pregunta era dónde demonios estaba eso... Le quise preguntar a Ana donde estaba eso, pero cuando me di cuenta, la había perdido.
¿ Y ahora que hago ?.¿ La busco o busco el salón de actos ?..
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Esta, es mí enfermedad... 17 y sumando...
Novela JuvenilEn esta historia, no hay amores imposibles, ni príncipes azules que salvan a la princesa en el momento aportuno... Tampoco hay dramas sacados de películas, libros o series ... Y lo más importante, no aseguro que esta historia vaya ha acabar con un f...