17. Andrew

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Todo el camino desde su residencia hasta mi casa lo hice con una cara de idiota memorable

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Todo el camino desde su residencia hasta mi casa lo hice con una cara de idiota memorable. No dejaba de pensar en ella, su sonrisa, sus ojos brillantes, lo roja que se ponía cuando se reía, sus largas y preciosas piernas...

Suspiré atontado al recordar lo tensa que se había puesto cuando me había acercado a ella para despedirme. Mi primer impulso había sido acortar la distancia entre los dos y probar el sabor de sus labios pero con ella quería ser prudente, no podía cagarla así. Solo me limité a rozar mis labios en su mejilla, justo donde tenía esa peca que el gilipollas de su ex tanto odiaba. Y solo bastó ese pequeño roce para que mi corazón latiera desbocado y un cosquilleo apareciera en mi estómago, parecía que tuviese miles de mariposas revoloteando en mi interior.

Al fin llegué al piso y cuando abrí la puerta, la cara de idiota se me congeló cuando me di cuenta de que Rick y Lío me estaban esperando sentados en el sofá, ambos, sonriendo exageradamente.

—Ahí está nuestro Andy, ¿cómo te ha ido la cita?

—¿No ves su cara de idiota? Es obvio que ha ido mejor de lo que se pensaba.

Rodé los ojos y les levanté el dedo corazón.

—No era una cita, ¿tú que haces aquí Rick?

—¿No puedo visitar a mi buen amigo e interesarme por su primera cita?

—¡Que no era una cita! —exclamé—. Solo hemos ido a comer, ya está, no era ninguna cita, pesados.

Me fui hacia la cocina para cogerme una lata de coca cola y volví al salón con mis dos amigos insoportables.

—Entonces explícanos qué tal ha ido la no-cita.

Me encogí de hombros y escondí una sonrisa detrás de la lata para que ellos no vieran mi cara de idiota, aunque ya la habían visto al entrar al piso.

—Podrías ser más explícito, no sé... es la primera vez que quedas con el género femenino después de mucho tiempo.

—Ha ido bien, ¿qué queréis que os diga? Hemos estado charlando, comiendo y ya está.

—¿No le has comido la boca?

Lío soltó una carcajada al ver mi cara de susto.

—Rick, que tú beses a cualquier chica que conozcas de una noche no quiere decir que los demás también lo hagamos.

—Todos los tíos lo hacemos —aseguró Lío—. Y en mi caso tengo doble diversión.

—Pues yo no lo hago.

—Eres un aburrido entonces. Andy... necesitas darte una buena alegría.

—Que os quede bien clarito a los dos—me giré hacia ellos—, no pienso besar a Abril, ni hoy, ni mañana, ni nunca, ¿entendido? No pienso besar a una chica que en unas semanas se va a ir y no voy a volver a ver nunca más. ¿Que me gusta? Bueno, yo que sé, quizá sí, pero no por eso voy a besarla. No voy a hacerlo y punto, así que dejadme ya en paz.

Siempre nos quedará Londres #1Donde viven las historias. Descúbrelo ahora