La puerta estaba cerrada por fuera.
La necesidad de iguro insultaba profundamente y en mil idiomas al pelos de nieve, por hacerle sufrir de una manera tan ridículamente excitante, al punto de que su erección duela.
Quería... No, necesitaba a alguien, a quien sea no sabía que hacer, el estaba en una situación tan dolorosa y pensar que tendrá que sufrir de esta manera todas las putas noches... Estaba horrorizado.
Lentamente calló al suelo, sus piernas temblaban mientras que sus mejillas estaban algo mojadas por pequeñas lágrimas de dolor e insatisfacción que el sentía en ese momento.
──E-ese puto demonio... Ah... ── furioso se levantó mientras veía la Luna, al parecer faltaba algo para que sea de día.
Frunció el ceño para después tratar de derrumbar la puerta "al diablo con sanemi, me voy de aquí" pensaba el pelinegro.
Pero al no conseguir éxito por su debilidad, vió la ventana nuevamente y con su mejor golpe la hizo trozos, subió preparado para saltar e irse pero se escuchó del otro lado la puerta abrirse rápidamente.
──¿Que mierda haces obanai?── este lo miró enojado y algo desesperado por la situación.
──me iré, vete a hacer tus misiones si quieres, yo no soportaré estar así tan... Desesperante por atención, me iré al pueblo más sercano y me buscaré alguna puta que quiera dinero y listo, no te incumbe.
Sanemi tomó su brazo evitando que se vaya, lo miró intimidante mente para después jalarlo hacia el.
──Si me incumbe Obanai, no puedes hacer eso, justo ahora estas vulnerable ante cualquier cosa y le prometí a kochō que te cuidaria.
──Entonces deja que te coja.
──¿¡Que mierda!? Obviamente no, yo no follo con hombres y menos ser a quien lo follen── Obanai observó molesto.
──¡Entonces dejame! Necesito una solución a esta mierda, te juro que me duele el puto pene ¡necesito atención!
Sanemi suspiró estresado y sin darle las vueltas al asunto lo soltó.
──No te vayas── Sanemi lo miró fijamente ──quitate las putas vendas, Obanai.
── ¿Que? ── El pelinegro quedó confundido ante aquellas palabras pero aún así una parte de él estaba algo ¿emocionado?
── Que te quites las vendas.
Aun que estaba nervioso, tomó las vendas de su cara y cuidadosamente las quitó revelando aquella cicatriz que tanto odiaba, la vergüenza lo invadió al recordar eso y rápidamente sus manos se dirigieron a la herida ya cerrada.
Se ruborizó de la vergüenza y humillación que sentía ¿como pudo haberle hecho caso sin antes pensar?
Sanemi rendido ante Obanai, lo tomó de las piernas y cuidadosamente lo cargó tocando la espalda de este contra la pared, Obanai el cual seguía con sus manos en su cara, estaba algo tentado a las posibilidades de la ocasión.
Sanemi retiró las manos de obanai que estaban encima de la cicatriz y suspiró nuevamente, y procedió a besarlo, delicadamente, como si temiera que Obanai se desvaneciera en el aire.
Obanai cerró sus ojos, pero aún confundido, le siguió el beso, permitiendo que Sanemi guiara su boca con suavidad.
Sanemi juntó sus lenguas, mezclando sus salivas de una forma algo deliciosa y a la vez tierna. El calor de su aliento se entrelazó con el de Obanai, creando una sensación de intimidad que los envolvía como una manta cálida.
ESTÁS LEYENDO
𝙽𝚒𝚐𝚑𝚝 𝙰𝚗𝚍 𝙳𝚊𝚢 - 𝚂𝚊𝚗𝚎𝚘𝚋𝚊 +𝟷𝟾
De TodoUn efecto de un demonio hizo que iguro cambiará de personalidad de noche y de día . . . . . . . . . . . . Los personajes de está historia no son míos
