Es tiempo.
Era cuestión de tiempo que esto pasara, muchas veces deseé que fracasara en su búsqueda, pero también siempre supe que lo lograría. Él jamás se daría por vencido. Una parte de mi esta feliz porque sabe que la búsqueda que teníamos planeada dio frutos, pero la otra parte sabe lo que se avecina... más bien, ya está ocurriendo.
Eventos trágicos habían comenzado a suceder, las clases, las tareas y la época de exámenes no me habían dejado tiempo suficiente para estar muy al pendiente de estos acontecimientos, ni saber todos los detalles o quien o quienes habían sido los responsables. Hasta hoy.
Su nombre en el titular del profeta: Gellert Grindelwald
Habían pasado muchos años desde la última vez que había sabido de él.
Llevaba años sin pronunciar su nombre.
Cuando leí su nombre me quedé helado por un momento, tuve una sensación horrible en el pecho, como cuando acabas de recibir una mala noticia. Han pasado muchos años, alguna vez llegue a pensar que su viaje había sido en vano o que era algo que por fin había abandonado. Ciertamente me equivoque.
Hechizos volando por el aire, gritos, insultos, la risa de Gellert...Ariana.
No puedo creer que ya esté pasando.
Yo...no sé cómo reaccionar.
Di mis clases, revisé tareas. Hay varios alumnos inteligentes, unos muy hábiles pero que les falta adquirir conocimientos, hay prepotentes, hay flojos y también están los que les hace falta descubrir su potencial. Hay mucho trabajo que hacer por aquí, pero soy feliz y me gusta estar aquí.
Tengo amistades, me divierto, aprendo de mis alumnos, así como ellos de mí, me alegra mucho y me llenan de orgullo ver como avanzan cada año y siempre me saca una sonrisa ver como ellos sonríen por sus logros. Serán grandes magos y brujas.
Los días y las semanas pasaron, los actos de Gellert se hacían cada vez mas frecuentes y con daños peores, ya no era cualquier tipo causando revueltos, ahora su nombre era conocido por todos y fue empezado a ser buscado. Por lo que dicen y se ve en el Profeta, puedo confirmar que tiene la varita de Sauco, eso es...maravilloso. No me refiero a que este bien y que apruebe lo que esta haciendo, sino que me da gusto saber que las reliquias de la muerte son reales. En mi adolescencia tenía cierta obsesión por ellas, estaba muy convencido de que existían, pero claro, no sería tarea fácil dar con ellas. Es por eso mi "emoción", me pregunto cómo será hacer magia con ella, por que una cosa es verlo y otra hacerlo.
Los problemas que está causando Grindelwald son cada vez peores, siento que debería hacer algo, tal vez hablar con los del ministerio o la Macusa para decirles lo que sé...No, es mala idea. ¿En que estaba pensando? No puedo contarles eso. Ellos lo solucionarán, ellos lo harán. Solo espero que estén bien preparados.
Después de varios días tan agotadores pude visitar a mi hermano, Aberforth. Siempre siento gusto de verlo, pero no sé si esa sensación es reciproca. Él nunca se fue lejos, nunca estuvo en problemas graves y se hizo cargo de la cabeza de puerco, me hubiera gustado verlo en mejores condiciones, pero tampoco parece disgustarle tanto. La verdad no entiendo cómo puede lidiar con borrachos y todo lo que conlleva un lugar así. Es mi hermano, lo quiero y me da gusto poder visitarlo, no suele sonreírme, pero al menos deja que vaya a verlo y a veces ceno con él. Nuestras conversaciones no son la gran cosa o que nuestros temas sean profundos, más bien son cosas triviales, pero en ocasiones tienen momentos graciosos y eso lo aprecio mucho. Hoy cenare con él, es muy buen cocinero a pesar de su apariencia... y la apariencia de sus platillos.
Fue una cena bastante normal, hable de la escuela y mis alumnos y el me platico sobre personas que conocíamos, rumores y alguna que otra anécdota graciosa de sus clientes, pensé que todo estaría bien y que al menos por esta noche, no saldría el tema, pero no fue así.
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En la mente de Albus Dumbledore
FanfictionEl pasado regresa. La única persona que puede detenerlo soy yo. Es poderoso, es hábil pero eso no es lo que me inquieta. No quiero ser yo quien tenga que ir por él, pero aparentemente debo. Tantas personas confían en mi, otras me dicen que hacer, p...