capítulo 7.

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Una semana después...

Minho y Gemma se encontraban el sótano de uno de los edificios de Minho al centro de la cuidad, donde un gran salón de reuniones servía de guarida para la parte oscura que ocultaba la tan honorable familia Lee. El salón no era más que 4 paredes aprueba de sonido con una gran mesa de 15 sillas y una pantalla grande, con luces tenueses y un aire sombrío.

Allí se encontraban también Knovak y algunos de la línea estratégica para el comercio ilegal que habían servido a la familia por años, todos sentados mientras observaban como el castaño estaba apunto de perder los estribos y asesinarlos a todos.

La última semana había sido una completa mierda para ambos hermanos, la perra que llamó a Minho semanas antes estaba haciendo bien su trabajo, pero esa maldita suerte no le duraría mucho.

—El cargamento que salió el martes a Dinamarca fue interceptado en aduana por unos desconocidos. Mataron a mis hombres y como si no fuera poco, enviaron la cabeza de Garriet a mi casa— una molesta voz habló, se trataba de Paolo, la cabeza de la organización que operaba en dicho país—. Señor Lee, estos no son novatos. Bien podría tratarse de McFrail.

—No—negó—. El viejo Fray y yo estamos en buenos términos, además, la cabeza de esto es una mujer, joven, puede que tenga mi edad si no que un poco más.

—Y se nota que lleva tiempo planeando esto. No esta improvisando, nos conoce y conoce nuestras operaciones, es alguien que se ha movido en este circulo por mucho tiempo y en vista de que las mujeres no predominan en estos negocios, las opciones son pocas Minho. —planteó Gemma mientras jugaba con un lápiz entre sus dedos.

—Creo tener una idea de quien se trata—. Minho comenzó a reír como un desquiciado, captando la atención de todos menos de Knovak, quien ya tenía una idea de por qué su jefe reía con tanta gracia—¡Debí matar a esa hija de perra cuando pude!—. De pronto las risas cesaron y un estruendo de algo haciéndose añicos resonó en la habitación.

—Antes de que destroces todo el minibar podrías decirme de que hablas—preguntó Gemma.

—Knovak y Vólkov — el par de hombres respondieron al llamado de su jefe poniéndose de pie—. Quiero que ubiquen a Eunwoo y díganle a ese hijo de puta que se necesito verlo.

Los hombres estaban dispuesto a seguir las ordenes de su jefe de no ser porque una voz femenina y la única que allí había se alzó: —¡Alto! ¡Nadie va a buscar a nadie! —la mirada café cayó sobre la verde—. Antes de que armes un genocidio, podrías decirme que...—sus cuencos se expandieron ante el recuerdo que llegó a su mente y la posible respuesta a su pregunta—. Clover... ¿Cómo sabes que es ella?

—¿Mujer? ¿Mi edad? ¿Creció en este negocio? ¿Me detesta? —planteó irónico.

— Creo que más de una cumple con esas características... sobre todo con la última.

—Si, pero solo una tiene razones suficiente para querer hundirme.

—Esto lo voy a manejar yo, Minho—la rubia se puso de pie—. Hablare con Eunwoo, hemos tenido algunas conversaciones en los últimos meses puesto que nuestra constructora está a cargo de la cadena de hoteles que quieren construir en la bahía.

—No sabía que teníamos negocios con ese tipo—reprochó Minho a su hermana.

—Es una alianza que nos conviene.

—¿Tengo que recordarte lo que hizo? —la molestia era palpable en su tono?

Gemma suspiró:—En todo caso, no fue él.

La mirada seria de Minho cayó sobre el rostro de su hermana, despertando en el alertas:— Yo me encargaré de esto, esperen instrucciones. Salgan, déjenme a solas con mi hermana.

hold on, i still want you ✧ knowminDonde viven las historias. Descúbrelo ahora