→Día 30 OTP challenge (libro en mi perfil)
Cuando amas a alguien vives poniendo tu amor a prueba... Regalos, actos, palabras... Todo aquello por demostrar que sigue siendo firme como el primer día, pero las palabras "por siempre" o "hasta la muerte"...
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Ambas miraras se cruzaron, hubo unos segundos de silencio en los que ninguno se digno a hablar, principalmente porque sabían de que iba a ser la conversación.
— Niño, a sus cuartos.
Tras la orden de España todos subieron sin rechistar, dejando a solas a la pareja que fueron hacia la cocina. Una vez ahí, el primero en hablar fue el español.
— ¿Qué mierda haces aquí? — Preguntó, apoyándose en la encimera que había detrás suya.
— Oh, no sé, quizás... ¿Aclarar lo de ayer? La gente normalmente no se va de la nada en medio de una cita. — Respondió UK, viéndole con serenidad.
— ¡No me fuí de la na-! — España se cayó, suspiró y repitió lo dicho en un voz más bajo. — No me fuí de la nada. Te explique el porqué y luego me fuí a mi casa porque era tarde.
— Ya, pues yo no estuve contento con como terminó — Añadió UK. — Spain, I love you, and - — Fue interrumpido.
— A mi si me vas a reclamar, me reclamas en español, que ma pa' algo estas en mi casa. — Dijo, dando golpecitos con su dedo en la encimera.
— Te ves adorable cuando te enfadas — La mirada fría del contrario le perforó — No entiendo porque estás tan enfadado...
— UK... — Suspiró de vuelta, su postura se relajó y se cruzó de brazos. — No estoy enfadado contigo... Eres un novio increíble... Pero... Lo he estado hablando con Portugal y creo que no es el mejor momento para eso... Bueno, yo lo he estado hablando y Portugal escuchando.
El británico dio unos pasos hacia su pareja, agarró sus manos y se acercó a él, dándole un tierno beso antes de seguir con la conversación.
— Lo sé... Y yo también lo he estado pensando, y antes de... Volver a pedir tu mano, voy a intentar hacer que me confíes tu corazón, porque sé que esto no es sólo por los niños. — Contestó UK, acariciando la mejilla del pelirrojo el cual ya sonreí levemente. — Eso sí, en cuanto lo tenga, te voy a pedir matrimonio, otra vez.
Un golpe sonó al otro lado de la pared, al instante ambos adultos se separaron y fueron hacia el arco de la cocina, viendo cómo desde las escaleras se asomaban la cabeza de los latinos, menos la de Uruguay, que estaba en el suelo , posiblemente el que creó ese ruido.
— ¿Pero qué? — Antes de que España pudiera protestar, saltaron los menores casi al mismo tiempo.
— ¡¿Matrimonio?!
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