→Día 30 OTP challenge (libro en mi perfil)
Cuando amas a alguien vives poniendo tu amor a prueba... Regalos, actos, palabras... Todo aquello por demostrar que sigue siendo firme como el primer día, pero las palabras "por siempre" o "hasta la muerte"...
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Advertencia: Este capítulo contiene temas de autolesiones. Leer con precaución.
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— Listo... ¿Te aprieta la venda?
— No...
Las voces eran suaves. Eran casi las 4 de la mañana en aquella casa de habla hispana, todos dormían tras un duro día de mantener en pie una nación. Todos, menos padre e hijo.
— Bueno, entonces está ya listo, puedes volver a la cama, mañana te vuelvo a ver cómo están y si hace falta cambiamos las vendas... ¿Sí?
El joven asintió antes las palabras de su padre, hablaba en un tono lento y calmado, algo extraño en cualquiera de esa casa, menos en momentos así.
Chile fue diagnosticado hace años con depresión, y aunque logró superarla a veces tenía recaídas, mas cortas o más largas. A veces solo se quedaba en su cama replanteando si estaba recuperado o solo se mentía a si mismo, otras, llegaba más lejos. Nunca había intentado suicidarse, y no tenía esa idea en mente, pero sentía como si múltiples voces le empezarán a hablar en mitad de la oscuridad y solo así se callaban.
Los ruidos en el baño fueron algo agitados y despertaron a España, la situación no era la mejor, el menor se esperaba gritos o similar, pero no fue así. A su vez, este estuvo unos minutos siendo atendido por el mayor, en completo silencio.
— ¿Estas enfadado? — Preguntó Chile, viendo hacia la espalda de su padre quien terminaba de recoger todo.
— Claro que no. — Respondió el pelirrojo, dejando unos segundos intermedios — Estoy mas que nada preocupado, corazón.
Chile se levantó del borde de la bañera, bajo la manga de su camisa y solo camino hacia la puerta, era más alto que su padre, realmente, que todos sus hermanos, aún así siempre iba encorvado, por lo que no lo parecía tanto.
— Venga... Es tarde, ve a dormir, yo termino de limpiar esto.
La voz de España cuando estaba relajado era algo extraño de escuchar, aún así no era imposible. Era como el de una madre cantándole una nana a su bebé.