Al ver a sus padres la opresión asfixiante, producto directo de una situación inesperada, se hizo presente en los pequeños corazones de los niños. Tardaron momentos en reaccionar, pero al darse cuenta de la situación, parecieron revivir de una palidez mortal. Se acercaron a rápidos pasos a sus padres, uniéndose con ellos en un abrazo cargado de sentimientos.

 Ni una palabra fue necesaria para que se produzca una eficiente comunicación entre padres e hijos. Cada sollozo o caricia parecía expresar palabras perfectamente pronunciadas.

 Luego de largos segundos de esta cálida atmósfera, el sufrido grito de un hombre pareció caer en la familia como una helada en las rosas. Cortando con un brusco golpe la paz que en el lugar se había formado. Los ojos de los mayores expresaron mil palabras que fueron resumidas en un simple "hasta pronto" cuando los niños fueron ingresados al globo.

 Todo pareció ocurrir en una fracción de segundo. Fue fugaz el instante en que el paracaídas se llenó de aire y el ancla que mantenía el globo en el suelo fue cortada.

 Cuando los jóvenes se percataron de todo y fueron capaces de razonar algún tipo de reacción, ya estaban pocos metros sobre el suelo. Todo tipo de sentido fue nublado por la confusión producto de lo repentino del momento.

 No fue hasta que la malla completa se encontró fuera del sótano cuando George pareció tener un mínimo de consciencia sobre la situación. Lloró desenfrenadamente como primer reacción.

 Five fue la segunda en procesar algún tipo de respuesta, pero no fue diferente a la de su hermano mayor.

 Oliver recuperó la consciencia metros más alto. Y su primer reflejo fue negarse a sí mismo lo que estaba ocurriendo. Soltó una risa histérica cuando su cuerpo le respondió.

 Fue demasiado para que un niño de 3 años lo procesase correctamente, y se hizo evidente cuando Ronald se desmayó ante la actitud de sus hermanos.

In the Wolf's teethWhere stories live. Discover now