«¿Realmente no te das cuenta? Aún vives con el miedo de no pertenecer a este mundo, pero eres muy egoísta. Lo cierto es que yo te pertenezco, mi cuerpo y mi alma son tuyos, déjame contemplar tus ojos, déjame estar cerca tuyo, porque sino, siento que...
Abro mis ojos con dificultad, mis párpados se sentían muy pesados, como si hubiese dormido por mucho tiempo. La luz que el árbol de las almas desprendía me hizo volver a la realidad, miré a mi alrededor con los ojos entre-cerrados, intentando recuperar la visión con varios parpadeos.
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-Han regresado... -La Tsahik revisa mi cuerpo y el de Neteyam, en busca de algo que no logro entender muy bien.
Entonces vuelvo a recordar, aquel sueño que tuve, no fue un sueño como tal.
-¡El vínculo, funcionó! -Neteyam y yo decimos a coro, observándonos asombrados por lo que había sucedido con nosotros.
-Neteyam logró compartir su vínculo contigo, muy interesante -aclama la Tsahik con la mirada perdida- ... Espero que hayas encontrado lo que buscabas, Soe de la tierra.
[. . .]
Camino junto a Neteyam por el sendero del bosque, ninguno se atreve a quebrantar el silencio que nos invade, más bien, estamos muy ocupados procesando todo lo que había sucedido hace unos minutos. No tenía idea de que algo así fuese posible, y, creo que en realidad no lo es, tan sólo influyó que fuese parte Na'vi... Yo, yo solamente tomé la mano de Neteyam, y él logró compartir su vínculo conmigo.
Levanto la mirada hacia el cielo, estaba tan concentrada en mis pensamientos que no llegué a notar las montañas aleluya justo arriba de nosotros, a varios metros en el cielo.
-Wow... -pronuncié con asombro.
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A pesar de no ser la primera vez en estar aquí, me sigue asombrando ver estas islas flotantes. Puedo notar como Neteyam alza la vista hacia el cielo, tal vez admirando las montañas conmigo.
-Recuerdo cuando conocí a Duna, fue justo allí -Extiende su mano en dirección a una de las montañas-. Ella me eligió, durante el rito del Ikran Makto.
Entre-cierro los ojos para poder distinguir el nido de los Ikranes a lo lejos, preguntándome si sería más imponente verlo de cerca.
-Leí sobre eso, es el rito de iniciación de los cazadores, ¿no es así? -Volteo hacia Neteyam, y éste asiente con una sonrisa-. Bueno, creo que Duna hizo la mejor elección.