#38 "Confrontación"

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Los militares se detuvieron, los obreros paralizaban sus trabajos tras vernos llegar a la base Madre. Percibía el asombro en sus miradas, pero también cierta hostilidad, no perdían de vista al Príncipe de los Omatikaya. El ambiente se volvió increíblemente silencioso e incómodo, nos hacían saber que no éramos bienvenidos, con sus puños cerrados y sus armas desenfundadas. 

Levanté la mirada hacia Neteyam. Tenía una expresión severa, con las cejas bajas, la quijada bien marcada por apretar los dientes, y unos ojos que no se apartaban del frente. Sabía que no iba a dejar que el mal recibimiento lo flaqueara. 

Minutos antes. 

—Al llegar a la base Madre, debemos estar atentos, no sabemos cómo reaccionarán ante nuestra presencia, pero puedo darme una idea —Dije con un suspiro al final—... Nuestra única carta es mi puesto, como mano derecha del Doctor Arthur Collins, estaremos prácticamente bien. 

Neteyam estaba agachado justo frente a mí. Escuchaba atento a mi plan, casi no parpadeó debido a la presión. Ubiqué una mano en sus hombros, y con un tono fuerte y claro le ordeno. 

—No te apartarás de mi, Neteyam —Contemplo sus ojos amarillos como dos soles—. Serás mi sombra, mis ojos en las alturas. A mi lado estarás a salvo.

—... Quedarme a tu lado, es lo que siempre hago —Me regala una sonrisa.

Actualidad.

—Vaya, Vaya. Pero si es la científica loca, y su mascota —Un militar apareció entre el puñado de hombres, su rostro se me hizo familiar—. Qué grosero. Te quejaste con tu papi. Me bajaste un rango, y me quitaste a mi avatar. Y ahora resulta que no me recuerdas. 

Mi confusión no debió pasar desapercibida. Cada vez que me cruzo con este tipo siento un asco terrible, serán las palabras vulgares que utiliza, o su actitud tan infantil -Tendrá unos treina y tantos-, pero siento la necesidad de bañarme, quitarme toda la suciedad que su presencia me impregna.

Ignoré su mera existencia, luego de notar la inquieta cola de Neteyam. Caminábamos a pasos firmes hacia el interior del edificio central, pero este hombre era como un parásito, pegado a nosotros. Buscando la manera de provocarnos. 

—Tu mascota no pertenece aquí —Balbuceaba—. Carajo, siquiera tú perteneces a nuestra gente —Agregó, inclinando su cuerpo hacia mi—. ¿Acaso cambiaste de bando? ¿Eres una nativa ahora?

Sus hostigaciones comenzaban a molestarme, mi espacio personal era casi inexistente. Y una vez más, Neteyam es mi salvador. Su enorme cuerpo se ubica justo frente a mí, como un muro de protección contra idiotas. 

—¿Qué haces, alien? 

El hombre no estaba en sí, simplemente no soportaba la idea de que sus estupideces sean ignoradas. Admiro la paciencia de Neteyam en estos momentos. 

—¿Se supone que debo tenerte miedo? —Escuchaba las provocaciones de aquel idiota.

No dejaba de acortar el espacio entre nosotros, pero Neteyam se paró como una roca, me temo que el idiota necesitará algo más que sus dulces palabras para molestar al Príncipe de los Omatikaya. 

—Hazte a un lado, Ronald. —Una voz áspera resuena de entre la multitud. 

Caleb aparece en escena luego estar escondido en las sombras, podía notar lo incómodo que se sentía, con los brazos cruzados y el semblante bajísimo. 

—¿Te sigues haciendo el valiente, Caleb? —El objetivo del idiota había cambiado, toda su atención se dirigió a Caleb— La última vez te dejé un pequeño recuerdo en la cara. 

𝗔𝗩𝗔𝗧𝗔𝗥 𝗠𝗔𝗛𝗨𝗠𝗔𝗡 | 𝗡𝗲𝘁𝗲𝘆𝗮𝗺 𝗙𝗶𝗰Donde viven las historias. Descúbrelo ahora