«¿Realmente no te das cuenta? Aún vives con el miedo de no pertenecer a este mundo, pero eres muy egoísta. Lo cierto es que yo te pertenezco, mi cuerpo y mi alma son tuyos, déjame contemplar tus ojos, déjame estar cerca tuyo, porque sino, siento que...
Me sorprendió haber escuchado a Caleb llamar "Aliados" a quienes los soldados conocían como traidores, pero entonces me había dado cuenta que solo lo hizo para ablandarme. En verdad quería ir.
¿Y quién era yo para prohibirle dicho deseo? Caleb es un treitañero desaliñado después de todo, puede hacer lo que quiera, siempre y cuando sus acciones no me afecten... Además, la idea de visitar la base de los aliados no me desagradaba.
El Doctor Spellman casi bailaba en un pie luego de haberle contado con detalles el pequeño encuentro social entre Duna y Swira'Atan, soltaba carcajadas, rascándose la barbilla de la impresión.
—¿Qué hay de su avatar? —Desvié la mirada hacia caleb. Contemplaba su figura de espaldas observando el contenedor como un tonto.
El Doctor Norm solo chasquea la lengua.
—No hay de qué precuparse, el cuerpo está en óptimas condiciones —Agregó, uniéndose a mí con respecto a observar a Caleb.
Cada vez que lo observaba era imposible no enojarme... su descuido metió en problemas a Neteyam. Resoplaba por la nariz, y pensaba en él, en cómo ha de estar justo ahora.
Debió haber recibido un sermón... Aunque me gustaría que solo fuera eso, y no algo más serio como algún relieve de posición.
—Así que fue eso.
—Ah, así es. —Volví a la tierra luego de unos segundos, el Doctor seguía inmerso en las noticias.
Le había mencionado sobre el incidente con Caleb, para mi sorpresa, su reacción no era la que esperaba, cuando terminé la historia comenzó a reir, con la mirada algo perdida al final.
—Lo siento, es solo que —Voseó al principio, aclarando su garganta para continuar—... Me trae recuerdos del pasado, a Jake le pasó lo mismo.
No pude evitar reír confundida, sonaba tan escéptica como sorprendida.
—Sin embargo, cuando se trata de su hijo, no deja ni la más mínima duda de su rechazo hacia los humanos —Levanté una ceja, mi cabeza comenzaba a pesarme tanto que debia mirar al suelo unos momentos.
El Doctor se acerca a una computadora cercana, y comienza a manipularla por inersia.
—Vamos, no puedes culparlo por eso, Soe.
Inclinaba su cuerpo frente a la pantalla. Yo exalé con pesadez, dirigiéndome hacia el Doctor, arrastrándo los pies por las blancas baldosas del laboratorio.
—Y no lo hago. De hecho, he llegado a aplaudir la maniobra que eligió tan inteligentemente —Seguía sumida en mis ideas, no prestaba tanta atención al sonido de las teclas en el escritorio, el Doctor no dejaba de buscar en la computadora—. De un soldado recién llegado, discapacitado y marginado por su grupo, a ser líder del clan más importante de los Na'vis.
Un archivo de video apareció en la pantalla repentinamente, el Doctor clicleó en medio del video para reproducirlo.
—¿Entonces crees que él lo planeo todo desde un principio? —Esbozó una sonrisa hacia mi dirección.
Yo negué lentamente con la cabeza.
—Yo no dije eso.
De repente presté atención a la pantalla de la computadora, el video era de hace 22 años, un Jake Sully más joven, y humano, hablaba frente a la cámara, parecía ser un vlog personal.
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