#53 "La protegeré"

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Neteyam.

Contemplé el amanecer entre las montañas que resguardaban a mí y al clan hermano de los Omatikaya. Durante el silencio de las mañanas, cuando todos aún yacían dormidos, cuando el bosque recién estaba despertando, me gustaba pensar.

Pensaba en los que amo; Mamá, mis hermanos, el clan, Papá... y siempre terminaba pensando en Soe, no porque mi cariño sea menor, sino que puedo imaginarla por más tiempo. Y solo eso podía permtírmelo. 

A  nadie le gusta sufrir, pero yo decidía vivir aflijido por Soe.

En medio del silencio, de la fría y húmeda brisa, pensar en su cálida mirada me traía paz.

—Neteyam —Una voz resurgió a mis espaldas.

Era el líder del clan dándome los buenos días. Aunque nuestros lazos no eran tan cercanos como el clan Tawkami, los Omatikaya y los Tipani se tenían un mutuo respeto.

—Los centinelas han vuelto de las montañas del este, y encontraron algo que tal vez te interese.

Su voz era seria y áspera. Finalmente teníamos algo... o eso esperaba.

—Hemos estado ocultos por muchos años, no sabemos nada sobre las personas del cielo —El Olo'eyktan insistía con sus agradecimientos de camino hacia la reunión—. los Tipani agradeceremos la ayuda del Príncipe de los Omatikaya. 

Sonreía ligeramente, hasta percatarme de algo extraño frente a mí. 

De intimidante tamaño, era una maquina creada por las personas del cielo. No tan avanzadas como sus naves de guerra, pasaba la manos por sus oxidadas capas hasta que el polvo ensuciaba las yemas de mis dedos. 

—Lo encontramos en el peñasco más alto.

Escuchaba con atención a medida que exploraba la enorme maquina. Su propósito era desconocido, sus extremedidades eran extrañas para mí, algo que jamás había visto en otras maquinas, alargadas y con una abertura de extremo a extremo, imaginaba que sería una especie de arma.

Si tan solo Soe estuviera aquí. Mis conocimientos se limitan al desconocido mundo que rodea a los humanos.

—No son máquinas sonámbulas, tampoco naves de combate— Sacudí las manos llenas de polvo—. Contactaré con los aliados, tal vez ellos puedan identificarla.

El Olo'eyktan me estrechó la mano con fuerza, ahora tendría total libertad para llevar esta maquina con los aliados. Norm la revisará de pies a cabeza, al menos mi trabajo aquí había terminado. 

Partiría hacia mi hogar tras el importante hallazgo, estoy seguro que a Papá le interesará esto.

Era escoltado por el mismo Olo'eyktan y sus guerreros hasta el límite de sus terrenos, llevaba conmigo varios bolsos cargados de regalos para el clan.

—Como líder de mi pueblo, estoy desconcertado sobre el futuro —El Olo'eyktan hablaba con seguridad, aunque sus palabras fuesen tan directas—. Nuestros ancestros no sufrieron la llegada de los demonios. ¿Pero a qué costo? 

Sus manos se juntaban, y su voz susurraba con cierto disimulo. Su cuerpo se tensaba al igual que su voz.

—Ahora somos como un bebé; sin orientación, vulnerables —Sus ojos se engrandecían, esperando a que le diera la razón, a lo que me negué al instante.

Toqué el extremo de su codo, y con la otra mano cerré sus palmas.

—Los Na'vi somos uno solo —Asentí con firmeza—. Si uno vive, todos celebramos. Si uno sufre, todos compartimos el dolor. 

𝗔𝗩𝗔𝗧𝗔𝗥 𝗠𝗔𝗛𝗨𝗠𝗔𝗡 | 𝗡𝗲𝘁𝗲𝘆𝗮𝗺 𝗙𝗶𝗰Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora